No pocos lectores acostumbran leer el Diario de Morelos en la edición impresa. Rondan los cuarenta, y ello explica que prefieran la calidez del papel a la frialdad de la computadora. Y muchos de la era cibernética, los llamados “millennials” nacidos entre 1981 y 1994, muy de vez leen un periódico. No era así hace 45 años.
En los pasillos de la política oteaban la inminente aparición de un periódico nuevo. La “pista” éramos los reporteros y fotógrafos que desde días atrás recorríamos oficinas de empresas privadas y domicilios de dependencias oficiales. El número cero nos salió regular, de consumo interno, para reconfirmar los protocolos de los envíos del material al taller del Diario de México, el horario del cierre de edición y pulir detalles. Nos preguntaban: “¿De qué periódico son?”. Hacía dos semanas que estábamos trabajando en la quinta de la avenida Morelos Sur, abajito de la calle Tabasco, habilitadas la sala de la redacción, el privado de la dirección local, el laboratorio de fotografía y los departamentos de dibujo, circulación y publicidad en la sala y las recámaras de la casa veraniega con estacionamiento para seis vehículos, alberca y al fondo un jardín poblado por árboles frutales. (Hoy, es una gasolinería). Las reuniones de trabajo se repetían en la oficina de nuestro director general, don Federico Bracamontes Gálvez, que lo era también del
Diario de México y el Diario de Nezahualcóyotl, en Chimalpopoca 38 de la colonia Obrera.
Ascendíamos un piso por la escalinata observando fotografías del álbum de esta empresa, como una del licenciado Bracamontes en el muro de China en una gira del presidente Luis Echeverría. Íbamos y veníamos el director local Jorge Mejía Lara, el jefe de redacción Efraín Pacheco Cedillo, el subdirector “Pepe” Solís y yo. Coincidente la fecha con el aniversario 110 de la creación del estado de Morelos, el número uno de nuestro periódico apareció el 17 de abril de 1978. Con más páginas y gráficas que los periódicos de hasta entonces que eran de una hoja nomás e impresos en prensa plana, sorprendió el titular de la nota de ocho columnas en letras mayúsculas y grandes, de 15 cuadratines (“Contaminación alarmante”), firmada por este columnista al igual que la “cachucha”, la de cuatro columnas y el Atril. Don Federico no regateó su felicitación: “Nos salió bien”, dijo satisfecho, sonrió y en seguida se puso serio: “Pero nos tienen que salir bien todos los demás”.
El gobernador era Armando León Bejarano Valadez, quien a poco de llegar a la edad de un sigo fallecería el 6 de julio de 2016, y el alcalde de Cuernavaca, Porfirio Flores Ayala, hallado muerto el 31 de diciembre de 2011 en su casa, asesinado, se dijo, por su jardinero que fue detenido y meses después absuelto.
Recalé en el oficio reporteril luego de ejercer el de linotipista en el Avance de Morelos (esquina de Juárez y Las Casas, una cuadra arriba de la desaparecida Arena Isabel); tres años más tarde laboré en la sala de linotipos de Lito offset Sánchez, en el entonces D.F., donde tecleábamos la tipografía de la revista Siempre!, del maestro José Pagés; luego en la imprenta América, de los hermanos Evaristo y Fructuoso Quinto, y la imprenta del Diario Matutino de Cuernavaca, de “Paco” Medina. En marzo de 1978, cuando ya pergeñaba el Atril para el periódico El Cotidiano, me invitaron a fundar esta casa editorial. A don Federico Bracamontes lo recordaba desde los sesenta como el director del Diario de México al que, entonces adolescente, leía con fruición. De tono morado el “cabezal”, en sus páginas hallaba la ironía de Renato Leduc y los textos asimismo interesantes de otros periodistas famosos que a la vez escribían para la revista Siempre!
De la redacción fundadora sobrevivimos Lucio Lara Juárez y yo. Tristemente no pocos compañeros se nos adelantaron en el viaje sin retorno: Jorge Ortiz Lagunas, Alejandro Campos, Óscar Ceballos Fernández, “Panchito” Arana, Rafael Lizardi, José Luis Rojas Meraz, Jorge Mejía Lara, Jorge Reynoso Mangino…
Don Federico Bracamontes se nos fue en junio de 2008, pero sólo físicamente, recordado por los lectores fundadores de aquel Diario de Morelos que del blanco y negro mudó a la impresión a color, y luego de que, junto con el hermano mayor, el Diario de México dirigido por Federico Bracamontes Baz, así como las radioemisoras La Comadre en Cuautla y La 99 en Cuernavaca conforman el Grupo Bracamontes bajo la presidencia de Miguel Bracamontes Baz… Reciclar cada año este comentario se me ha vuelto costumbre… (Me leen mañana).
Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.
