Comerciantes ambulantes siempre ha habido en las inmediaciones del centro comercial Adolfo López Mateos y en los mercaditos municipales. De hecho sus utilidades “pintan” en el PIB de muchas partes de México...
Pero, corta la visión de autoridades y particulares que así lo plantean, la solución al problema del comercio ambulante y semifijo va mucho más allá de la simpleza de sacarlos de las banquetas. Tampoco lo es haber eliminado a unos pocos en los jardines del Zócalo. El meollo es procurar lugares adecuados para reubicarlos, antes de pensar en desalojarlos. Un cuento de nunca acabar que en el centro de Cuernavaca data de los ochenta y que se catapultó con la implantación del modelo neoliberal de gobierno. Entonces sucedieron muchas cosas, entre otras que los vendedores de mercancía contrabandeada fueron metidos al Pasaje Degollado. Surgieron del desempleo, y se apoderaron poco a poco de sitios cercanos al centro de Cuernavaca hasta convertirse en comerciantes semifijos. Fue así que la construcción del Pasaje Lido y la utilización del Puente del Dragón sacaron del Zócalo y de calles cercanas a una gran parte del comercio informal. Sin embargo, ante la persistencia de la falta de empleos formales más familias se incorporaron al ambulantaje, reflejando hasta hoy día una parte del paisaje de la Plaza de Armas, el Jardín Juárez, la explanada del “Morelotes”, Galeana, Matamoros, Guerrero y No Reelección.
Complejo el mundo del comercio ambulante y practicantes sus componentes de una cultura contraria a la formalidad y a los trámites burocráticos, resistentes a las propuestas que signifiquen cambios a su modo de ser y su rutina de trabajo, para los políticos los comerciantes callejeros han representado promesas incumplidas y temas de discursos demagogos. Fenómeno de múltiples aristas, en el comercio informal hay patrones y empleados de puestos en mercados municipales y el centro comercial ALM, en los pasajes de Guerrero y el puente, en tianguis itinerantes, taquerías, fondas y toda suerte de changarros. Caras las consultas médicas y exorbitantes los precios de los medicamentos, se enferman y no tienen IMSS o ISSSTE, así que les quedan tres opciones: empeñar hasta la camisa para poder ser recetados por médicos particulares, ir a los hospitales públicos o acudir a la medicina tradicional, incluidas yerbas, curanderos, brujos de a de veras y charlatanes. Sacar a los ambulantes de la calle Guerrero, la arteria tradicional del comercio establecido, es un reclamo antiguo por parte de organizaciones empresariales. ¿Pero qué de los semifijos y ambulantes que se ganan la vida en las banquetas? Unos autónomos y otros empleados sin seguridad social –eloteros, vendedores de globos, etc.–todos tienen derecho a ganarse la vida. Predios para meterlos hay, pero alejados del centro de la ciudad, donde se niegan a instalarse porque bajarían sus ventas. Sin embargo, hay la opción de habilitar los edificios que hace años están abandonados en el rincón de Clavijero, media cuadra abajo de Guerrero, antigua la idea de derribarlos para tender un puente comercial hasta la bajada de la avenida López Mateos…
El Ayuntamiento de Cuernavaca ha reiterado que la calle es de uso común, señala que, con base a un acuerdo, los comerciantes ambulantes que rechacen la reubicación no podrían ocupar otros espacios públicos en el municipio. ¿Hasta cuándo la asignación de locales a quienes cumplan con los requisitos y ser definidas las medida administrativas a quienes no hayan liberado espacios ocupados?… (Me leen el viernes).
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