Con el arranque del año comenzó en la CDMX la prohibición de las bolsas de plástico en tiendas de autoservicio, mercados, farmacias y toda suerte de comercios. Pero en Morelos todavía tardaremos algunos meses para que el Gobierno del Estado empiece a aplicar las modificaciones a la ley similar que el Congreso local aprobó en junio pasado, no de un jalón, sino de manera paulatina, partiendo de las zonas más pobladas y luego en los municipios con menor número de habitantes. Mientras tanto, en Cuernavaca esta semana el Ayuntamiento anunció que las personas que no respeten los horarios de recolección y dejen bolsas de basura en la vía pública serán multadas con 3 mil y hasta 8 mil pesos. Lo que la actual generación de mexicanos comenzamos a vivir son acciones masivas contra la contaminación del medio ambiente que, si bien debieron tener lugar hace años, más vale tarde que nunca. Historias como esta parecería sacada del Apocalipsis: La isla de plástico se encuentra en medio del Océano Pacífico, enorme, formada por cepillos de dientes, zapatos, llantas, ropa y toda clase de desperdicios plásticos. Llamado “séptimo continente”, fue descubierto por Charles Moore el 13 de agosto de 1997. Navegaba en su velero desde Hawaii hasta California cuando, al desviarse de la ruta planeada, encontró flotando en el agua una hilera de botellas de plástico, envases, ropa, bolsas de basura, entre otros muchos materiales que integran una “isla de basura” de dimensiones incalculables. El reporte técnico o explicación sobre el motivo de la acumulación de tal vertedero en medio del Océano Pacífico, es la confluencia en ese punto de la corriente en vórtice del Pacífico Norte con los vientos Alisios del sur, que se mueven en direcciones opuestas. Esto da lugar a un remolino que impide que los desechos plásticos se dispersen hacia las costas. El 80 por ciento de la basura acumulada en ese punto proviene de zonas terrestres llegadas a través de ríos, aguas residuales y playas. Es decir, provenientes de nuestros botes de basura, de los contenedores públicos, de las bolsas de plástico llenas de basura dejadas en las calles. El 20% restante está asociado a barcos y a otras plataformas marítimas. Hay controversia respecto a su tamaño. Mientras la National Weather Service Marine Forecasts asegura que no es posible realizar un cálculo aproximado del tamaño y la masa de la isla porque sus límites no están determinados, Greenpeace confirma que su longitud es mayor que la del territorio del estado de Chihuahua, el más grande de México. Por su parte, el Centro Nacional de Estudios Espaciales Francés asevera que mide 22 mil 200 kilómetros de circunferencia y su superficie asciende a 3,4 millones de kilómetros cuadrados. La isla no es visible mediante fotografías por satélite, ya que la gran parte de los residuos no está flotando en la superficie, sino se encuentran en forma de partículas suspendidas en la columna de agua, lo que ha llevado a muchos investigadores a compararlo con una “sopa de basura”. El principal inconveniente de la mancha del Pacífico no es su antiestética presencia, sino el impacto que genera sobre el medio natural marino, verdadera “víctima” de la mala digestión de nuestros residuos. Los plásticos, al ser fotodegradables, se descomponen por la luz solar en polímetros más pequeños hasta el punto de formar toxinas. Éstas son partículas tan pequeñas que pueden llegar a alcanzar el tamaño del plancton y, ser ingeridas por peces, es una vía de entrada de los residuos de basura en la cadena alimentaria. Resultado: miles de aves y mamíferos marinos mueren cada año por la ingesta de estas partículas o atrapados entre los plásticos. Otro problema es la propagación de especies invasivas que se adhieren a la superficie de los plásticos y se desplazan a grandes distancias, colonizando nuevos ecosistemas. El descubrimiento de este “séptimo continente” hace 23 años no es un hecho aislado. Se han observado concentraciones similares de plásticos en zonas como la costa sur de Japón o en el área norte de Hawaii. Esto hace pensar que pueden existir más áreas donde las condiciones del viento y de las corrientes marinas favorezcan la acumulación de plásticos. De hecho, en España existen puntos negros de contaminación marina perfectamente localizados, tales como el Estrecho de Gibraltar o Algeciras. La gigantesca isla de basura en el Océano Pacífico está creciendo a gran velocidad, según una nueva investigación publicada en la revista Nature. De acuerdo al estudio, esta área de residuos que se expande por 1,6 millones de Km2 –o sea casi tres veces el tamaño de Francia– contiene cerca de 80.000 toneladas de plástico. Esta cifra es 16 veces más alta de lo reportado anteriormente… (Me leen después). 

 

José Manuel Pérez Durán
jmperezduran@hotmail.com 

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