Prevención contra el COVID-19

El mundo está viviendo una etapa en la que día con día se suman cifras al deceso de miles de personas afectadas por el coronavirus. Alemania ha resultado ser uno de los países con menos muertes, lo que provoca en los epidemiólogos incertidumbre sobre su manera de enfrentar esta pandemia.

Más de 14.000 muertes ha dejado el COVID-19, y a pesar de seguir medidas adecuadas de prevención el virus continúa esparciéndose, provocando que cientos de personas se contagien. La baja tasa de mortalidad entre los pacientes alemanes puede deberse a las 160.000 pruebas realizadas cada semana, pero también a su excelente infraestructura hospitalaria y la preparación personal de cada médico. Cuentan con casi el doble de equipo para atender al mayor número de personas infectadas, y el número de camas donde son atendidos se triplica en cantidad comparada con otros países, es por eso que la tasa de mortalidad de Alemania es casi de 0,4% mientras que la de Italia se eleva a un porcentaje de 9,2%.

Desde principios de la epidemia se han utilizado test de diagnóstico con los que se sabe que tan avanzado se encuentra el contagio por el SARS-CoV-2, que es el coronavirus que causa la enfermedad denominada COVID-19: la PCR y los test rápidos.

Las pruebas PCR permiten detectar y amplificar un fragmento del material genético del virus localinzado principalmente una molécula de ARN.

Para realizar el proceso completo es necesario hacer una muestra respiratoria de la persona, por ejemplo: se obtiene un exudado nasofaríngeo, es decir una muestra de las secreciones de la parte inferior de la garganta, si la prueba resulta positiva el individuo está infectado.

Por otro lado los test rápidos permiten saber entre 10 y 15 minutos si la persona está infectada, ya que detectan los anticuerpos producidos por el virus, utilizando una muestra de sangre. No es recomendable la realización de esta ya que, a diferencia del PCR, estas no identifican el ARN del virus. Los test rápidos se basan en la inmunocromatografía en papel, es decir, una plataforma que tiene pegadas las proteínas del virus para detectar anticuerpos.

El test rápido es un método de uso común en los laboratorios de microbiología.