En Morelos, el programa para reeducar a los hombres que ejercen violencia contra sus parejas, es inoperante a pesar de que todas las voces, de instituciones o civiles, hablan sobre la necesidad de un cambio de conducta social, para erradicar todo tipo de violencia, desde el acoso callejero, hasta el feminicidio.
Así lo planteó la activista por los derechos humanos de las mujeres, Andrea Acevedo García, al hablar del tema.
“Hay hombres, incluso mujeres, que siguen pensando que los ‘piropos’ en la calle son halagos, cuando en realidad se trata de acoso contra las mujeres”, señaló.
Puntualizó que su combate atraviesa por un tema cultural de educación pública, del que tampoco se habla en las aulas, por el contrario, hasta se tolera y justifica.
Acevedo García añadió que como parte de las acciones para combatir la máxima expresión de violencia contra las mujeres, el feminicidio, la ley refiere la obligación de las autoridades de obligar a los violentadores a reeducarse.
Sin embargo, dijo que la violencia intrafamiliar sigue siendo desestimada y los responsables de ordenar esta reeducación, por ejemplo, los ministerios públicos, no lo hacen.
“Hay mujeres que denuncian violencia familiar, pero si no tienen ninguna muestra de ello, no les levantan la denuncia”, entonces, a veces, ni siquiera inicia la cadena de justicia que, en una de sus partes, contempla la reeducación de los hombres.
Precisó que en la entidad, los Servicios de Salud promueven la reeducación integral de los hombres, y tiene a disposición una línea telefónica para ellos soliciten ayuda por iniciativa propia, “pero a nadie le interesa solicitar esa ayuda y nadie los obliga tampoco a requerirla”.
Desde 2010, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) elaboró el Programa de reeducación para víctimas y agresores de violencia de pareja, que en Morelos tuvo nula repercusión, no así en estados como Oaxaca y Michoacán, identificados como los más vanguardistas en su aplicación, como política pública.
