Cuando pensamos en actos de escapismo es indudable que nos venga a la mente Erik Weisz, mejor conocido como Houdini.

 

 

El truco por el cual la mayoría lo recuerda consistía en meterse encadenado dentro de una caja rellena de agua, de la cual escapaba ante el asombro del público. Para meterle más emoción le ponía unas cortinas al frente para que nadie viera cómo le hacía e incluso colocaba al lado un enorme reloj para darle dramatismo.

Como parte de su acto le pedía a la gente que tratara de aguantar la respiración durante el mismo tiempo que él permanecía ‘atrapado’, aunque difícilmente alguien lo lograba.Según rumores, él escapaba al poco tiempo de sumergirse y, a veces, se ponía a leer el periódico mientras la orquesta que lo acompañaba interpretaba una canción que era parte del truco.

 

 

Al concluir el número musical él aparecía sano y salvo para tranquilidad de las personas.

 

 

Y a pesar de que ensayaba constantemente y tenía dominado el escape, como precaución ponía junto a la caja a dos ayudantes que portaban hachas por si algo salía mal.

Este truco ha servido de inspiración para las nuevas generaciones de magos. Aunque el resultado no ha sido el deseado para todos.

Tal es el caso del ilusionista Pedro Volta, quien hace unos pocos días perdió el conocimiento mientras intentaba escapar como el gran Houdini durante la tercera edición del Festival Internacional de Magia en la localidad española de Navacerrada.

Para su fortuna, los policías reaccionaron de manera rápida y lograron rescatarlo.

Aunque no es extraño que falle el truco, pues hasta el propio Houdini llegó a sufrir una fractura de tobillo durante una de sus funciones.



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