El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha crucial para reflexionar sobre las desigualdades que enfrentan las mujeres en México, donde, según el INEGI, 10 son asesinadas al día y el 66% ha sufrido violencia de algún tipo. Como hombres, nuestra responsabilidad no se reduce a compartir un hashtag; implica un compromiso activo para erradicar el machismo desde nuestras trincheras. Aquí, una guía basada en datos y contexto local para ser aliados, no espectadores.
1. Informarse y escuchar sin invalidar
Para entender la lucha feminista en México, es esencial consultar fuentes locales:
- Estudios del INEGI: La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) revela que el 43.9% de las mujeres ha enfrentado violencia de pareja.
- Testimonios de colectivas: Colectivos como Las del Aquelarre o Brujas del Mar documentan casos de acoso, feminicidios y discriminación laboral.
- Evitar el "yo no soy así": Frases como "no todos los hombres" desvían la conversación de problemas sistémicos, como los 11,000 feminicidios registrados en México desde 2015 (SESNSP).
2. Actuar frente al machismo cotidiano
En México, el machismo se normaliza en prácticas como el piropo callejero o los chistes misóginos en reuniones. Como aliados, debemos:
- Cuestionar comentarios en el trabajo: Si un colega interrumpe a una mujer en una junta (práctica conocida como manterrupción), cederle la palabra: "Vamos a escuchar lo que Laura estaba diciendo".
- Denunciar el acoso: En el transporte público, el 96% de las mujeres ha sufrido violencia sexual (ONU Mujeres). Apoyar a quien sea hostigada, sin protagonismo.
- Rechazar la cultura de la "carnita asada": Evitar bromas que ridiculicen roles de género.
3. Apoyar sin usurpar espacios el 8M
Las marchas del 8M son lideradas por mujeres. Nuestro rol es:
- Asumir tareas de cuidado: Según la ENOE, las mujeres dedican 39 horas semanales a trabajo no remunerado (vs. 14 de los hombres). Cuidar a hijos, adultos mayores o mascotas permite que ellas participen libremente.
- Brindar seguridad: Acompañar sin entorpecer, respetando consignas como "No me cuides, respeta mi lucha".
- Difundir información: Compartir rutas de las marchas, números de emergencia (como el 911) o servicios de apoyo legal.
4. Comprometerse más allá del 8M: Acciones concretas en México
La alianza requiere cambios sostenidos:
- Corresponsabilidad en el hogar: En México, solo el 2% de los hombres lava ropa o plancha (INEGI). Distribuir equitativamente tareas rompe con el estereotipo del "te ayudo".
- Promover políticas laborales: Exigir licencias de paternidad igualitarias (actualmente solo 5 días por ley vs. 84 de maternidad) y salarios transparentes para cerrar la brecha del 14.6% (IMCO).
- Educar a otros hombres: Sumarse a talleres de nuevas masculinidades en espacios como el Instituto de la Juventud CDMX o universidades públicas.
5. Reconocer privilegios y usar redes de influencia
En un país donde el 90% de los puestos directivos son ocupados por hombres (IMCO), es vital:
- Ceder oportunidades: Recomendar a colegas mujeres para proyectos visibles o ascensos.
- Financiar causas feministas: Apoyar económicamente a albergues para víctimas de violencia, como el Centro de Apoyo a la Mujer "Griselda Álvarez" en Jalisco.
El machismo en México no es abstracto: se refleja en los 34 feminicidios por cada 100,000 mujeres en el Edomex o en las 600,000 mexicanas despedidas durante la pandemia (CEPAL). Ser aliado no exige perfección, sino voluntad para aprender, rectificar y actuar. Como dijo la activista mexicana Estefanía Vela: "La equidad no se negocia; se construye con hechos".
Este 8M, más que un discurso, es una oportunidad para sumarse a una transformación cultural urgente. La meta no es ser héroe, sino dejar de ser parte del problema.
