Cuernavaca, Morelos.- Ante la falta de una buena educación y de oportunidades de trabajo, cada vez es más frecuente que los menores formen parte de los cárteles de la delincuencia organizada que opera en Morelos, que los utiliza como “carne de cañón”.
De acuerdo con cifras consultadas en el Tribunal Unitario de Justicia para Adolescentes (TUJA), durante 2012, 8 adolescentes fueron procesados por secuestro, mientras que en 2011, sólo eran 3 menores juzgados por dicho delito.
Al respecto, la magistrada del TUJA Ana Virinia Pérez Güemes y Ocampo indicó que los delitos de alto impacto se han incrementado, no de una manera alarmante, pero sí preocupante, principalmente en adolescentes de entre 13 y 17 años.
“Se ha incrementado en un 20 por ciento más, realmente los jóvenes adolescentes entre los 13 y 17 años han estado cometiendo delitos muy graves, se han visto involucrados muchos en organizaciones criminales, y generalmente en la comisión de delitos de portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército y de posesión de drogas”, comentó.
Precisó que para evitar que los menores se han atraídos por la delincuencia organizada, se debe trabajar en la prevención del delito, a través de diversos programas que se tienen que implementar de manera coordinada entre el estado, las instituciones educativas y la sociedad.
Entre los casos más sonados de menores infiltrados por el crimen organizado se encuentra el de una jovencita de Jiutepec, conocida como “AL”, quien a los 14 años dio a luz a un pequeño, y de la que el Ejército señaló que es una de las novias de “El Negro”, líder de sicarios del CPS.
Otro de los casos es el de Édgar, “El Ponchis”, quien fue sentenciado a tres años de prisión por delitos contra la salud en la modalidad de transportación de cocaína y mariguana, violación a la Ley Federal de Armas de Fuego, violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada y el homicidio doloso de cuatro personas.
Además, el de “El Érick”, quien fue detenido en enero de 2011, por elementos del Ejército mexicano, junto con Giovanni Molina, de 18 años, los cuales trabajaban como “halcones”, es decir, vigilantes para el Cártel de Pacífico Sur (CPS), bajo las órdenes de Jesús Radilla Hernández, “El Negro”.
El 22 de octubre de 2012, fue detenida en la colonia Chapultepec la joven Casandra, de 16 años, quien dijo trabajar para la organización delictiva Guerreros Unidos.
Así como el caso de Daniel, de 17 años, quien fue detenido en enero del año en curso, en posesión de 23 dosis de cocaína en polvo y piedra, cuando caminaba por la calle Ferrocarril, de la colonia Peñaflores, en Cuautla.
Especialistas en derecho han precisado que la falta de una ley para menores infractores en los ámbitos de los fueros común y federal, aunado a penas tan bajas que no pasan de tres y cinco años, dependiendo la edad que los niños tenían en el momento que cometieron los delitos, han ocasionado que los adolescentes sean una buena adquisición para los cárteles, que ven en ellos los llamados “soldados” o “carne de cañón”, en la constante lucha por el control y trasiego de las drogas en Morelos.
Las bajas penalidades que da la ley a los adolescentes y el bajo costo que representa contratarlos los hacen presa fácil para los cárteles, que los utilizan como ‘carne de cañón’.
Adolescentes vulnerables
Desde hace algunos años, los menores han sido víctimas de la delincuencia organizada, que los utiliza como “halcones”, “burreros” o sicarios.
2010
“AL”, una jovencita de 14 años, quien fue detenida en posesión de kilo y medio de cocaína, 5 granadas de fragmentación y unos rifles de asalto AK-47.
2010
Aprehenden a “El Flaco”, un menor de Cuernavaca, a quien le decomisaron varias armas, medio kilo de cocaína y dos tabiques de mariguana.
2010
Capturan a Carlos, un adolescente que se paseaba en su auto, en Jojutla, con un rifle de asalto AK-47, 2 granadas de fragmentación y 20 kilos de mariguana.
2010
Detienen a “El Cucaracho”, un menor de Amacuzac, quien se impuso la meta de robarse de dos a tres coches diarios, hasta que lo capturaron.
2 de diciembre de 2010
Detienen a Édgar, alias “El Ponchis”, en posesión de una pistola y varias dosis de cocaína, cuando pretendía escapar junto con sus hermanas a Estados Unidos.
Enero de 2011
jCapturan a “El Érick”, junto con Giovanni Molina, de 18 años, los cuales trabajaban como “halcones” para el Cártel del Pacífico Sur (CPS).
22 de octubre de 2012
Detienen en la colonia Chapultepec a Casandra, de 16 años, quien dijo trabajar para el cártel de Guerreros Unidos, al mando de Erasmo Israel Sotelo Hernández, alias “El Frío”.
Enero de 2013
Detienen a Daniel, de 17 años, en posesión de 23 dosis de cocaína en polvo y piedra, cuando caminaba por la calle Ferrocarril, de la colonia Peñaflores, en Cuautla.
Testimonio: ‘Tenía el arma para cuidar la mariguana de su papá’
“El recreo había terminado, todos regresamos al salón, y en eso mis alumnos me dijeron que uno de sus compañeros traía una pistola escondida en su mochila”, narró una maestra de quinto de primaria, de una escuela del norte de Cuernavaca, que encontró a uno de sus alumnos en posesión de una pistola calibre .9 milímetros; quien por cuestiones de seguridad, prefirió omitir su nombre.
“Los niños me dijeron que uno de sus compañeros tenía una pistola escondida en la mochila, por lo que me dirigí hacia él y le pregunté si traía una pistola y que me dejara revisar su mochila”, detalló.
Tras cuestionar al menor, éste abrió su mochila y sacó el arma, por lo que la profesora corroboró que era cierto lo que sus alumnos le comentaron y tuvo a la vista la pistola.
“Al verla, le pregunté los motivos por los que traía el arma a la escuela, y me dijo que era para mostrársela a sus compañeros; en eso, lo cuestioné que quién le había dado la pistola, y él dijo que su papá.
“El niño me dijo que la pistola la utiliza para vigilar la mariguana que su papá pone a secar durante todas las mañanas en la parte de arriba de su domicilio, y con la pistola cuida que nadie se percate de lo que está pasando”, afirmó.
Ante dicha situación, y a fin de evitar consecuencias, la profesora llevó al menor con el director, quien, para no tener problemas, guardó el arma envolviéndola en el suéter que el alumno traía en su mochila y lo mandó a su domicilio.
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