EL MUSEO CURIE

Dentro de la belleza de París hay lugares verdaderamente interesantes como:

El Museo Curie es parte del Instituto de la Radiación, se fundó en 1914 para el estudio de la radiación y su aplicación a la medicina.

En un inicio, el Instituto tenía dos laboratorios separados por el jardín, el laboratorio de Química, de Marie Curie, y el laboratorio de Investigación de la Biología, de Claudius Regaud, y en medio de ellos un pabellón con radiactividad controlada.

Aquí en este lugar es donde se encuentra la radiactividad y sus funciones para aplicarla a la medicina.

Se puede observar el laboratorio original de Marie Curie, quien con su investigación ganara el Nobel de Química a principio del siglo pasado.

Esta ha sido una familia de científicos que durante dos generaciones se dedicaron a buscar y encontrar la manera de usar la radiación para uso medicinal.

En este museo uno puede ver cada uno de los logros que la familia alcanzó en beneficio de todos nosotros. En la parte central existe un laboratorio que desde luego, no puedes visitar por la radiación que tiene entre sus paredes, pero estas investigaciones de la familia de Marie Curie crearon entonces una fundación para, a través de la aplicación de la radiación, poder controlar el cáncer, como ahora se hace en todo el mundo.

EL PANTEÓN

Otro interesante lugar en medio de las facultades de Derecho y Medicina, frente a ellas, existe un espectacular edificio llamado El Panteón, en lo que fue una iglesia cristiana para convertirla en lo que los franceses llaman “Templo de la Nación”.

En el año 507, tras su conversión al cristianismo, el rey Clodoveo funda una primera basílica destinada a albergar la sepultura de su esposa Clotilde.

Bajo el manto de Santa Genoveva, que había protegido a París de los bárbaros y que había sido enterrada ahí en el año 512 .

En 1744, después de una grave enfermedad, cuya curación se atribuyó a Santa Genoveva, Luis XV decidió construir un prestigioso edificio en su honor.

En 1755, el proyecto de la nueva basílica fue confiado al arquitecto Soufflot y su colaborador Rondelet completó el edificio, que fue basílica hasta 1791, cuando el monumento fue trasformado en panteón nacional.

A pesar de ello, en el siglo XIX, en dos ocasiones el monumento retomó la función eclesiástica, hasta que en 1885, con motivo del funeral de Víctor Hugo, se convirtió una vez mas en panteón. Ahí están los grandes escritores franceses junto con Víctor Hugo, Émile Zola, Alexandre Dumas, así como grandes luchadores por la igualdad y aquellos que impulsaron la democracia en el país, por lo que, de todo francés importante, aquí se encuentran sus restos enterrados.

Y en medio de la cúpula, el péndulo de Foucault, que, como todos sabemos, demuestra que la Tierra se mueve.

LOS JARDINES DE LUXEMBURGO.

En medio de una cascada de árboles extraordinarios, en medio de la ciudad, están los jardines de Luxemburgo, a donde los jóvenes y viejos van a caminar, a recorrer sus praderas o simplemente a asolearse en una atmósfera bellísima, llena de flores, con grandes fuentes donde los niños juegan con sus barcos de vela y donde la gente almuerza o simplemente va a leer, a estudiar, aprovechando la belleza del lugar, un lugar digno de visitar.

Desde París, Francia, Teodoro Lavín, enviado especial de Diario de Morelos.

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