Interesante el estudio de la UAEM sobre las minas a cielo abierto. Los investigadores Jesús Antonio Escobar Salazar y Rafael Monroy Ortiz, profesores ambos, proponen que se convierta la ex zona minera de Huautla en corredor turístico. Pero una investigación de la Doctora Patricia Mussali nos habla de la contaminación de la zona que pone en riesgo la salud.

Los investigadores señalan que resulta particularmente interesante la actividad turística en sitios con patrimonio minero, incluso donde la actividad sigue en funcionamiento; por separado, ambos sectores contribuyen con poco más de 12% al Producto Interno Bruto; sin embargo, su combinación ha resultado una condición interesante en algunos casos, como el Parque Minero de Almadén en España, donde se explotaba principalmente mercurio y ahora es reconocido en el catálogo de Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), o el Valle de Napa en el norte de California, Estados Unidos, donde se extrajo oro hasta el año 2002 y hoy es famoso por la elaboración de vino de clase mundial.

En el caso mexicano, el valor histórico y patrimonial de la minería es reconocido desde la época prehispánica, cuando el oro y la plata fueron recursos suficientes para que los españoles establecieran una forma de organización política, judicial, fiscal y militar, asegurando precisamente la producción de metales.

Como consecuencia de dicha estrategia, surgen los Reales de Minas, que estaban vinculados con la Corona Española, los cuales permitieron la creación de pueblos mineros en diferentes estados, entre los que destacan Guerrero, Zacatecas, Sonora, San Luis Potosí. Hoy en día, en esos pueblos de tradición minera puede observarse la arquitectura de la época colonial en las haciendas donde se refinaba el mineral, o en conventos donde se llevaban a cabo las actividades religiosas.

Para el caso de Morelos se estableció el Real de Minas de San Francisco de Huautla, el cual fue fundado en 1570, como consecuencia del descubrimiento de yacimientos minerales de la zona. Éste no tuvo mayor relevancia a nivel nacional, pero sí a nivel regional; incluso su mayor producción se consiguió durante la época colonial entre los años 1770 y 1785, principalmente de plata.

Debido a la complejidad de extraer los minerales y el vandalismo que existía en la época, se construyó la Hacienda de San Jacinto Ixtoluca, en donde se refinaban los minerales. Tras la finalización de la época colonial y los acontecimientos de la Independencia de México, la producción de minerales en Huautla disminuyó considerablemente, y el saqueo y la destrucción de las minas provocó el abandono de la actividad e incluso de la Hacienda de Ixtoluca.

Pero, para los años 50, la compañía “Exploradora de Minas S.A.” explotó cuatro minas en la zona y para 1992 la Minera de Huautla cerró sus instalaciones, dejando una economía débil en el poblado que conservó su agricultura y ganadería como principales actividades, aunque en algunos casos los pobladores extraen el oro de la zona de una forma artesanal, éstos son mejor conocidos como “Gambusinos, buscadores de oro y esperanza”. No obstante, el 10 de julio de 1999 se decreta a la Sierra de Huautla como Área Natural Protegida; es decir, promoviendo la reserva de área de trópico seco más extensa del país con 59,310 hectáreas, incluyendo parte de Guerrero y Puebla. Si bien el poblado de Huautla cuenta con una historia minera de casi tres siglos, así como con una gran biodiversidad de ecosistemas existentes en la Sierra, sería importante implementar un programa de turismo minero sustentable que no sólo integre políticas de conservación ambiental, sino el aprovechamiento mismo de dicho patrimonio, incluyendo el reconocimiento de la historia de la época colonial y de su correspondiente arquitectura, así como las formas la extracción de plata y oro durante la etapa de la Nueva España, e incluso el recorrido de los territorios donde se extraían los metales preciosos, dado que estos fueron durante mucho tiempo el soporte económico del país.

Pero, en contraposición, investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos trabajan en propuestas de remediación de los jales mineros de Huautla. Así lo dio a conocer la Doctora Patricia Mussali Galante, profesora e investigadora del Centro de Investigación en Biotecnología y responsable del Laboratorio de Investigaciones Ambientales, quien además explicó que en los arroyos de temporal se ha comprobado la existencia de arsénico, cromo y plomo, los cuales causan daño a la salud humana.

La también directora de investigación y postgrado de la UAEM señaló que el distrito minero de Huautla, conocido ya hace algunos años, tuvo en algún tiempo actividad minera metálica, la cual se cerró en la década de los noventa.

“Se cierran las minas, pero con ello se deja una gran cantidad de residuos mineros, en el poblado de Huautla, ubicado en Tlaquiltenango, al sur del estado”, precisó.

Manifestó que esos residuos generan efectos negativos al ambiente, es por ello que se han dedicado a estudiar el efecto perjudicial de los desechos mineros en Huautla “sobre la salud de toda biota que es está alrededor de los desechos mineros, también conocidos como jales, y también de la población humana”.

Por otra parte, otros estudios indicaron que el efecto biológico de esta exposición presentaba daño genético de diversas formas, y lo corroboraron en varias ocasiones.

“Este daño genético se relaciona con ciertas enfermedades. La exposición al arsénico mediante el agua de bebida y el efecto biológico que nosotros vimos se correlaciona con enfermedades neurodegenerativas, como el cáncer en la piel, leucemia, linfomas, etc.”, refirió la investigadora.

Tendrían que ponerse de acuerdo, porque unos se contraponen a los otros. ¿No cree usted?

 

Teodoro Lavín León
lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin