Ni duda cabe de que el otro poder al que debemos someternos también anda muy mal. No obstante que la Suprema Corte de Justicia de la Nación haya puesto en su lugar las cosas después de la gran transa de Graco, que les pagó a los diputados para extender el periodo de los magistrados por 20 años con objeto de que la persecución que sabía perfectamente que se le haría debido a la manera descarada de robar al pueblo morelense y muchas cosas más, no se ha permitido que el Tribunal Superior de Justicia cumpliera con sus principios de independencia y autonomía para que la justicia se aplique con eficiencia, prontitud e imparcialidad, y para que los miembros de ese poder no queden expuestos a los intereses de los otros dos poderes y se enfoquen en la correcta aplicación de la ley. Muy a nuestro pesar, tenemos que decir que no existe la autonomía del poder judicial. A pesar de haber magistrados de cada régimen, ya que los priistas fueron sus amigos y colaboradores, los panistas pusieron a los suyos y los perredistas con Graco compraron a todos, por lo que es una pena que las cosas vayan tan mal en el organismo que debe impartir justicia. En Morelos han existido extraordinarios abogados, hombres de bien que siempre lucharon por que se aplicaran la ley y la justicia, pero en los últimos 18 años las cosas se han venido poniendo de mal en peor y la justicia ha sido hecha a un lado, por lo que el dinero y los intereses políticos han ido adelante; muchas asociaciones de abogados lo han señalado, pero con eso de que cada tres años tenemos un peor Congreso Estatal, todo se ha desmoronado de manera impresionante. Si analizamos, el poder judicial de Morelos está mal y los morelenses lo sufrimos; nada más hay que ver los problemas que derivan de su actuar son políticas sociales, económicas y morales de desecho. Todos sabemos que durante el pasado sexenio trataron de apoderarse de la mayoría de los miembros del TSJ, que son piezas formadas por el gobierno anterior, y han ganado fama por ser protectores de actos ilícitos y cómplices de delincuentes y personajes corruptos; así mismo, algunos han sido señalados por tener pactos con criminales, por actuar en función de los intereses de grupos delictivos y proceder en función de beneficios de los mismos hampones que les pagan y controlan sus decisiones. Las cámaras de los abogados morelenses los han acusado de ser poco profesionales y de no conocer suficientemente de derecho, consideran que hay varios magistrados que no tienen el conocimiento para estar donde están y, como han sido nombrados porque son amigos de fulano o mengano, la cosa es verdaderamente delicada. Ahora, con el cambio de seis magistrados, se puede recomponer, pero con el Congreso que tenemos no es garantía de que vayan a ser los mejores. Tenemos una Facultad de Derecho en la cual existen verdaderos abogados, que ha dado varios rectores y varios presidentes del propio tribunal. ¿Por qué no tomar en cuenta a la universidad como censor para definir los nuevos magistrados? Hay que cambiar el sistema judicial de manera total, se necesita quien tenga la calidad moral y académica para hacerlo, hay que acabar con el depósito de billetes en los cajones del escritorio del secretario para que te muestre el expediente y el pago en efectivo para que te dé la razón el juez. La corrupción en el poder judicial es impresionante y todos lo saben, pero lo callan por su propia conveniencia. El acabar con la mafia que dejó el hamponazo de Graco es un verdadero respiro para el poder judicial. A pesar de todo lo malo, se puede recomponer, pero lo primero que tienen que aceptar es que andan mal y muy mal. El problema que se vive dentro del tribunal es verdaderamente serio; no sólo es la herencia que Graco traspasa, y sigue la creación de mafias dentro del mismo cuerpo colegiado y algunos de sus miembros. Como en todos lados, hay magistrados decentes y jueces que están fuera de la corrupción, pero no son la mayoría. Los nuevos magistrados, si quieren pasar a la historia, deberán llegar dispuestos a trabajar y no a hacerse ricos, que es lo más común; de eso ya estamos cansados. El poder judicial anda mal y está en un momento importante, en el cual se puede recomponer para beneficio de todos los morelenses. Ojalá que la selección sea conforme a derecho, olvidándose de la partidocracia y los cuates; que sean los mejor preparados y con antecedentes de honestidad los que se elijan. Eso es lo que queremos todos. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin

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