La reciente iniciativa para reducir la jornada laboral se ha presentado como un gran avance para los trabajadores, pero en nuestro estado la realidad económica es muy distinta a lo que plantean los discursos oficiales. Detrás de esta propuesta se esconde un riesgo serio para la estabilidad de miles de empresas, especialmente micro, pequeñas y medianas, que son el verdadero motor de la economía local, ya que representan mas del 85 % de la fuerza de trabajo en el estado.

En teoría, trabajar menos horas sin reducir el salario suena justo. En la práctica, significa elevar los costos de operación en un entorno donde muchas empresas apenas alcanzan su punto de equilibrio. En nuestro estado, donde el comercio, los servicios, el turismo y la industria dependen de márgenes estrechos y una recuperación aún frágil, esta medida podría convertirse en la gota que derrame el vaso para muchos negocios.

Los empresarios no estamos en contra del bienestar laboral. Al contrario, entendemos que un trabajador descansado rinde más. Pero también sabemos que una empresa que no logra sostenerse económicamente está destinada al cierre. Y cuando una empresa cierra en nuestro estado, no sólo se pierde un negocio, se pierden empleos, se afecta a familias completas y se debilita la economía regional, el romper la cadena productiva tiene consecuencias reales en la economía.

Esta iniciativa parece más una estrategia para ganar simpatías y votos que una solución real a los problemas laborales. Prometer beneficios sin explicar cómo se compensarán los costos es irresponsable. La política pública no puede construirse a partir de ocurrencias ni presiones políticas, sino de análisis técnicos, diálogo con el sector productivo y una visión de largo plazo para nuestro estado, que económicamente está sufriendo nos guste o no, por lo que la propuesta es una aberración, que si bien beneficia al trabajador aparentemente, quizá lo deje sin trabajo.

En una entidad donde la informalidad laboral sigue siendo demasiado alta, medidas como esta podrían empujar a más empresas a operar fuera de la legalidad o, peor aún, a cerrar sus puertas. ¿De qué sirve una jornada más corta si no hay trabajo? ¿De qué sirve una ley que se dice a favor del trabajador si genera más desempleo?

Lo que verdaderamente ayudaría a los trabajadores de nuestro estado es fortalecer a las empresas locales, impulsar la productividad, reducir cargas fiscales, facilitar el acceso al financiamiento y simplificar trámites. Ésas sí son políticas que generan empleo, estabilidad y crecimiento.

No se trata de oponerse al progreso, sino de exigir responsabilidad. Nuestro estado necesita decisiones serias, no medidas populares que, por buscar beneficios políticos inmediatos, pongan en riesgo el sustento de miles de familias. Así de simple, pero parece que la farsa de ayudar a los trabajadores es más importante que vivir la realidad. ¿No cree usted?

En otro tema, el pasado miércoles murió uno de los artistas de Cuernavaca, el famoso Frido, el último de ellos en el país, mi querido amigo Don Guillermo Monroy un hombre de izquierda de a de veras, no de los dizque izquierdosos que tenemos. Él en verdad vivió y luchó porque la izquierda en México creciera; fue alumno destacado de la gran Frida Kalo y derramó su sapiencia durante muchos años en el desaparecido Instituto Regional de Bellas Artes, donde empujó a muchísimos jóvenes artistas a seguir adelante, un verdadero ícono de Morelos que se nos fue, y la verdad ya quedan muy pocos. Descanse en paz el Frido Morelense.

El veintisiete de marzo se realizará el tradicional y gran “Baile de los Cuernavacos” en “Mañanitas Casa Nueva”, con la coronación de nuestra reina 2026 Rebeca Krause, con cena de gala y magnifica orquesta en vivo. No se lo pierda, los boletos con el Lic. Cortés en Comonfort 13 y en los telefonos 777 3145191 y 777314 5189. Los esperamos.

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