La información internacional dice que México ocupa el tercer lugar en muertes por covid-19 en el mundo, lo que, desde luego, no es nada alentador.
El día de ayer, por una iniciativa ciudadana, muchos de los cuernavacenses no salimos de nuestras casas con el objeto de evitar más contagios; la situación se vuelve desesperada en Morelos y se ha mantenido prácticamente un mes en el semáforo covid-19 en color naranja, periodo en que el mal ha seguido avanzando.
Ayer el reporte epidemiológico del coronavirus en el estado indicó que, en las últimas 24 horas, aumentaron 24 contagios y dos decesos. El total de casos confirmados, al 31 de julio, son cuatro mil 109 y 860 las víctimas fatales.
¿Y cómo no va a ser así?, si en las “rutas” muchos de los conductores no tienen puesto el cubrebocas y a medio camino ya se les acabo el gel; permiten que suba pasaje sin cubrebocas por lo que es un contagiadero verdaderamente impresionante.
Los taxistas lo mismo: nadie trae puesto el cubrebocas; de diez, uno lo usa, por lo que no se entiende para qué la autoridad hace tanto “pancho” y a la hora de poner orden hace como que la Virgen le habla.
En lugar de que la autoridad municipal persiga y detenga a los pobrecitos que bajan a vender sus limas o aguacates porque no tienen más medios de ganarse la vida, y los detienen y les quitan su mercancía, mejor que les regalen un cubrebocas y que se les explique para qué sirve y por qué hay que usarlo. Enséñenle a nuestro pueblo cómo es que se deben hacer las cosas.
De esta manera todos tendrían cubrebocas y el contagio sería menor. Pero, para eso, hay que poner en orden primero a los transportistas que no cumplen; con la primera multa fuerte que se les ponga verán que entran al aro.
De los casos confirmados de covid-19, el 72 por ciento está recuperado, cuatro está en aislamiento domiciliario y otro tres en hospitalización, mientras que la letalidad es del 21 por ciento.
En tanto, el Subdirector de Salud Pública de los Servicios de Salud de Morelos (SSM), César Miguel Eroza Osorio, lanzó una alerta a la población para estar preparados ante la epidemia de la influenza, que espera llegue en la temporada invernal.
“Debemos estar atentos y preparados” en la temporada de influenza para finales de septiembre o principios de octubre, instó el epidemiólogo.
Dijo que la enfermedad respiratoria es muy parecida al covid-19 en su comportamiento epidemiológico; por ello, dijo, se deben preparar para acudir “a tiempo” a la unidad médica con sospecha de contagio.
Además, Eroza Osorio alertó que se ha detectado un aumento de movilidad en la población en el Municipio de Axochiapan, en los límites con el estado de Puebla.
También dijo que se ha identificado un incremento de la enfermedad en un grupo de edad de 25 a 59 años, además de aumento en los municipios de Amacuzac, Axochiapan, Ayala, Puente de Ixtla, Temixco, Xoxocotla, Tepoztlán, Tetecala, Coatlán del Rió, Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Huitzilac, Jojutla y Ocuituco.
La combinación de la dos enfermedades será fatal para la población en alto riego, por eso necesitamos detener en este momento la que tenemos y no hay que dejarlo pasar como algo anecdótico, sino como algo muy serio, ya que puede aumentar la mortalidad de manera alarmante entre la población morelense.
¿Para qué tanto inspector, para qué tanta revisión?, si en lo fundamental, que es el transporte que usa todos los días la mayoría de los ciudadanos, se hace poco o nada para controlar su funcionamiento.
Sabemos que son las mafias y los grupos sindicales de taxistas y miembros de las “rutas” quienes disponen cómo hacer las cosas, pero si no ponemos un alto, el contagio seguirá de manera alarmante.
Además, necesitamos una campaña que funcione con los jóvenes, pues la mayoría de ellos no usan el cubrebocas porque se les hace más fácil y cómodo circular así. Con un solo infectado en una “ruta” podrían ser cientos los infectados, ya que el virus dura hasta más de 24 horas en la superficie de los tubos y en los asientos del camión.
La seguridad que podrían darnos los taxis no sirve, porque éstos no respetan las normas y no usan el cubrebocas, por lo que también son diseminadores del contagio.
También sería conveniente enseñar a los comerciantes en los mercados que no basta con traer un trapo en el cuello, porque se lo ponen, pero como les tapa la boca, se lo bajan y lo traen sólo de adorno; hay que explicarles por qué es necesario usarlo bien puesto, porque traerlo sobre el cuello deja la boca libre, lo que permite que el contagio continúe.
Necesitamos más orden y menos videos y declaraciones; hay que hacer algo efectivo que sea en beneficio de todos. ¿No cree usted?
Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin
