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A un año de la realización de la primera Marcha por la Paz, organizada por la Iglesia Católica, el pasado 23 de mayo de 2015, este fin de semana se llevará a cabo la Segunda Marcha por la Paz. Hace un año se reunieron 40 mil ciudadanos y ahora se espera que ese número aumente al llamado de la Diócesis de Cuernavaca y el Obispo Ramón Castro Castro. El día de la cita, desde las 07:30 de la mañana, se reunirán muchas personas en diferentes puntos de la capital de Morelos.
Un sinnúmero de organizaciones de la sociedad civil han anunciado que se adherirán a la marcha este año; desde las organizaciones de abogados y profesionistas hasta los empresarios, por medio del Consejo Coordinador Empresarial, de ahí que se espera una participación multitudinaria a pesar de que se ha tratado de disminuir su importancia.
Los recientes asesinatos y la inseguridad en que nos sentimos todos los morelenses, a pesar de que digan que sólo es percepción (desde luego lo percibimos todos los días); de la falta de confianza en un Congreso que está vendido ciento por ciento y de la mala política de golpear al que no está de acuerdo, han acrecentado la molestia ciudadana.
Las personas, a quienes se les pidió vestir de blanco, partirán de la fuente Porfirio Díaz, la iglesia de El Calvario, Glorieta Benito Juárez, Glorieta Las Palmas y Niño Artillero, y se espera que miles de ciudadanos caminen en pro de la paz por las calles del centro histórico de la capital morelense, entonando cantos y oraciones, para converger en la explanada de la Catedral de Cuernavaca, donde el líder católico dará un discurso.
El Obispo Ramón Castro, quien encabezará la marcha, aseguró que a pesar del intento de boicot en contra de la marcha, solicitó a los niños y jóvenes que se alejaran de las malas prácticas, y a la sociedad, no sólo a los católicos, a conducirse con rectitud y armonía ante la vida y los exhortó a participar unidos buscando el rumbo de la paz.
A pesar de que se ha querido minimizar la importancia de esta marcha, que marca un precedente histórico en la vida de los morelenses, los ciudadanos están prestos a participar.
También la universidad y los grupos de pueblos indígenas han declarado que participarán, y las asociaciones de colonos y de comerciantes se han agregado al llamado del prelado de la Iglesia Católica.
La marcha tiene un claro sentido político por la molestia ciudadana con la inseguridad en que vivimos; además, a ello le agregamos la gran cantidad de errores políticos cuando un gobierno siente que está totalmente comprometido con un partido, en lugar de entender que su función es ser el gobierno de todos y no sólo de unos cuantos.
El mal manejo de la relación con los grupos -con los que le guste al gobierno o no tiene que compartir el poder, como lo son los empresarios y la universidad, así como la Iglesia- ha dado como resultado esta situación: hay falta de sensibilidad política y además lo más grave es que no hay quien pueda, al menos por lo que podemos ver, restaurar los agravios que han sido muchos (el más reciente surgido de la inteligencia preclara del fiscal, que denunció al rector y luego se arrepintió). La política es un juego de inteligencia de consensos y disensos, pero al parecer piensan que golpeando u obligando pueden lograr las cosas, pero a fuerza ni los zapatos entran, y así como están las cosas, los grupos están molestos.
Todo quiere el Gobierno del Estado arreglar con discursos y declaraciones escandalosas; pero las cosas -y sobre todo en la política- no se hacen así. Los consensos y disensos, son lógicos, pues cada cabeza es un mundo.
El problema es que no existe alguien con verdadero poder que pueda ir minando la problemática; hay muchos hipócritas que van a los actos oficiales, pero que en cuanto se dan la vuelta son los que más critican al propio gobierno y sus autoridades. Los enemigos los tiene dentro el propio gobierno, no fuera, pero cree que con asustar los controlan; sólo que esos supuestos colaboradores hacen lo que quieren y aguantan las regañadas y los insultos, cuando algún otro colaborador acusa de que tal o cual es un falso y hay que cuidarse de él (por eso se llaman colaboradores), pero esos enemigos agazapados que deberían de señalar sus disensos no lo hacen porque, quieren seguir cobrando.
Al gobierno le hace falta administración y planeación estratégica, lo que no se hace con declaraciones; falta talento en los secretarios y hay muchos que, como la caca del perico, ni huelen, ni hieden, que en verdad no sirven para nada; y muchos de los colaboradores son importantes amigos y ayudadores de los enemigos del régimen. Lo más impresionante es que con tanto dinero gastado en seguridad y espionaje el Ejecutivo no se dé cuenta.
La marcha va a traer repercusiones, les guste o no, y todo el que tenga algo que reclamar se va a unir y -desde luego- muchos irán por convicción. Las cosas están mal en la política en Morelos. ¿No cree usted?

Por:  Teodoro Lavín León /  [email protected]   Twitter: @teolavin