Las cosas en Morelos siguen siendo una interrogante de la política local.
 Mientras la pandemia crece de manera alarmante y todos los días mueren más morelenses por el Covid 19, también se incrementan las diferencias políticas entre las autoridades municipales y estatales.

No se ponen de acuerdo y no se entiende de qué se trata; ahora es Cuernavaca y Cuautla por haber abierto a lo idiota, como ya lo hemos señalado, a tal grado que cadenas de cine ya con el permiso de abrir no se han atrevido a hacerlo.
 El desorden del Ayuntamiento de Cuernavaca es verdaderamente grave y ahora resulta que a la mitad del año se le acabó el presupuesto.

Lo primero que tiene que hacer el ejecutivo municipal es correr a quien maneja las finanzas, por no saber cómo se maneja el presupuesto y, en segundo lugar, adelgazar el número de plazas de cuates que cobran pero no sirven para nada.

El fracaso de la administración se agrava con la separación de la comunidad científica de sus determinaciones y a ello le agregamos la imperante corrupción que sus inspectores tienen de manera totalmente cínica y le pegan a la “mordida” con singular alegría.

Aunado a las medidas de abertura cuando la pandemia está en su grado más alto, en los momentos de escribir esta columna, en el antro junto a mi casa cuando menos en dos pequeños locales 30 personas siguen borrachas pegadas unas con otras y son las ocho de la mañana del domingo, lo que viola todos los reglamentos; por lo que el contagio con el virus crecerá y crecerá y la autoridad municipal finge demencia, y los inspectores sólo se acercan por su cuota semanal y regresan con sus patrullas para seguir extorsionando a los cuernavacenses.

No está mal que el Gobierno del Estado se preocupe por las malas medidas del Ayuntamiento (es su obligación) al promover ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dos controversias constitucionales en contra de los ayuntamientos de Cuernavaca y Cuautla por permitir la reactivación económica y social sin una base científica.

Nadie puede negar que existe argumento válido para iniciar el juicio, ya que ambos cabildos incurrieron en desacato al adelantar el reinicio de actividades no esenciales cuando Morelos se encuentra en semáforo rojo por riesgo de contagios de covid-19; pero, lo que es peor, lo hicieron con la aprobación del cuerpo colegiado -el cabildo- que quiere decir que, a pesar de ser de partidos diferentes, están entregados a la administración por la lana que les pasan.

Al informar sobre esta determinación del ejecutivo estatal, el Consejero Jurídico del Gobierno del Estado confirmó que el pasado miércoles se interpusieron las dos controversias y están a la espera de lo que la Suprema determine, aunque adelantó que no alcanza destitución de los ediles e integrantes de los cabildos.

“Nosotros simplemente establecimos que hay semáforos que la federación ya determinó y Morelos se sumó a esa semaforización; las autoridades en este tema son las de salud y, aunque el municipio es soberano y tiene autonomía, en salud hay autoridades.
 El ejecutivo no puede ser omiso ante una situación de esta naturaleza, porque hay responsabilidades también y debe de velar, entre otras cosas, yo sé que es un tema complicado pero la salud es un tema primordial y hay una obligación de velar por la salud de los morelenses”, dijo el consejero jurídico.

Estamos de acuerdo, pero si legalmente tienen razón, en política están reprobados, porque esos problemas se resuelven con acuerdos entre las autoridades.

No se entiende que quienes se dedican al gobierno no puedan aplicar las mínimas reglas políticas para llegar a acuerdos.
 Llegar a acuerdos es importante y se llega con voluntad política de ambas partes, si alguno la tiene es muy fácil darlo a conocer y poner a los demás en el lugar que se merecen, porque no puede ser que los problemas domésticos del estado los resuelva la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
 Es como si en una casa particular el juez de lo administrativo debiera ir a resolver si se limpia la cochera o se deja sucia porque los miembros de un matrimonio no se ponen de acuerdo.
 Así de mal están.

Comprendo que hay conflicto político porque una de las partes es apoyada por un grupo diferente al otro, pero los consensos se pueden lograr con trabajo y voluntad política.
 Es bueno que obliguen a cerrar de manera general, malo para los pobres que no tienen qué comer y que de todas maneras van a salir a trabajar, ya que ni un gobierno ni otro ha sabido responder a los desempleados ni a la pequeña y mediana industria con el apoyo que deberían tener en un caso de pandemia como éste.
 Qué mala suerte, estamos en manos de pura mediocridad.
 ¿No cree usted?
Emergencia en la calle de Galeana número uno de Acapantzingo, están talando árboles de más de treinta años para hacer un desarrollo y el ayuntamiento de Cuernavaca se está haciendo tonto como acostumbra, no es posible que sea cómplice de los que están depredando nuestra ciudad, tomémoslo en cuenta.
 ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin