Si bien es cierto que el estado ha tenido problemas internos desde la salida de Jorge Carrillo Olea, y que a pesar de la reconciliación y las lecciones que trajo la alternancia la situación cambió en la entidad, también es cierto que todo empezó por odios políticos con antecedentes que no tenían que ver con el estado.
Don Jorge se equivocó al traer de colaboradores a muchísimos fuereños y algunos morelenses desarraigados. Esto es cierto, y sobre todo en su selección de los policías, cuando el conocía que sería atacado por el crimen organizado debido a su lucha de muchos años; con lo que no contaba fue con el giro de la muerte de Luis Donaldo Colosio y que Ernesto Zedillo sería el siguiente presidente.
La situación en el estado era muy especial y la inseguridad, algo que creció de manera exponencial, sirvió para que Graco (con familia incluida), siempre de oposición pero rendido al sistema, se aprovechara para quedar bien con el centro.
Se dio la salida del gobernador, al que el presidente le tenía un odio singular, y vino la reconciliación con Jorge Morales; perdió Cuernavaca el PRI en 1997 y, después, llegó Sergio Estada Cajigal, que, a pesar de ser un neopanista, con la bandera del PAN ganó la gubernatura. La verdad es que nunca desde esa época hemos podido estar igual que antes, ni con Marco Adame y menos aún con Graco Ramírez, quien le deja un estado en medio de solo deudas a Cuauhtémoc, pero funcionando; el viejo político preparó bien su salida, pues sabía del desprestigio de él y su familia y de que no era querido por la sociedad en general; y el nuevo candidato centró su campaña en que lo metería a la cárcel y eso fue un éxito.
Pero nada pasó, las cosas han seguido igual y, a pesar de que se le hace mucho a la parafernalia, la situación es cada día peor. Las últimas acusaciones en contra del ejecutivo, y las de éste a actores políticos importantes, han dividido al estado en dos, algo al que la política de la cuarta transformación al parecer le ha apostado; y aquí existen no sólo dos grupos, sino muchos. Por ejemplo, en el gobierno hay dos corrientes, ni ahí se ponen de acuerdo.
Tenemos un Congreso que desde diciembre perdió las buenas formas y maneras y se dio un verdadero golpe que dividió al mismo; el motivo fue el presupuesto de egresos del presente, que tuvo como resultado que cambiaran a la Presidenta de la Junta Política y de Gobierno, y le quitaran a varias diputadas sus comisiones. La cosa no ha parado ahí: se integró la gran Comisión y, en el presente mes, un grupo de diputadas le dio para atrás al acuerdo anterior, devolviéndoles la Junta Política y de Gobierno a su anterior presidenta junto con las comisiones a quienes se las habían quitado. El presidente de la mesa directiva asegura que lo que hicieron está fuera de la ley, ya que, con la complicidad del gobierno, fue publicado el acuerdo de inmediato. Así las cosas, ahora el Congreso está dividido y las cosas están cada día peor porque está parado el trabajo de los diputados, quienes pidieron al Fiscal del Estado que investigara el escandalo de las fotos del ejecutivo estatal, lo que les fue revirado con la denuncia que el gobernador hizo ante la Fiscalía General de la República, en la que los menciona como narco-políticos; esto hizo que reapareciera Graco, como siempre queriendo educarnos, sin querer darse cuenta de que está totalmente desprestigiado y que es sinónimo de corrupción; de aquellos a quienes nos señala como sus enemigos habla horrores y a los que siempre dan bandazos les pide perdón, pero eso es intrascendente, como dirían los sabios de la política. Es un honor que hable mal de mí alguien tan corrupto como el, porque así reconoce que no soy de su calaña. Salió y no tuvo mucho juego y Capella, para apoyarlo, trató de involucrar al gobernador en turno también con la delincuencia; así que los dos son acusados por el gobernador de ser narco-políticos ante la Fiscalía General de la República.
Ahora lo que preocupa es qué va a pasar con nuestro estado, qué va a suceder en el futuro inmediato, porque los representantes de la sociedad civil sólo muy tibiamente en verdad piden soluciones, y las cosas están cada día peor.
Se puede decir muchas cosas, pero hay parte del territorio en manos de la delincuencia y todos los saben y nadie hace nada para detenerlo, hay lugares sin ley ni rumbo, porque lo importante es que deje dinero y nada más. Y mientras los liderazgos tradicionales no dan una, los acuerdos no se darán de manera fácil. Este Congreso, al parecer, ya murió igual que el anterior y la situación es verdaderamente grave en política; el Congreso va a “solucionar” sus problemas corriendo a la mitad de los empleados, cuando la pandemia arrecia; y si se quedan esas personas sin trabajo, ¿cómo van a comer? Nissan, el emblema de Civac desde un inicio cierra sus puertas y liquida por cierto a los trabajadores, pero estos necesitarán trabajo, el dinero se les va a acabar. La situación no es sencilla.
La ciudad arranca con un nuevo gobierno que está empezando a tomar decisiones en medio de la inopia y el pronóstico no es bueno para los morelenses. ¿Qué necesitamos hacer desde la sociedad civil?, yo les pregunto, porque si no, a todos nos irá mal. ¿Cómo queremos que nos vaya si no actuamos? ¿No cree usted?
Por: Teodoro Lavín León
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