La famosas prerrogativas a los partidos políticos son un insulto a todos los ciudadanos, como la de darles una cantidad exagerada de recursos, con lo cual el país podría solucionar muchos de los problemas cotidianos. Mire usted, sólo al partido que más le toca en la repartición, que es Morena, tiene derecho a recibir este año 1,700 millones de pesos; de ahí la propuesta de que se reduzca la entrega a la mitad de los recursos, la que no pasó en el Congreso de la Unión, siendo rechazada por los diputados.
¿Por que?, desde luego que es porque está mal planteada la estrategia del gobierno federal para que se aprobara la solicitud de Morena de reducir a la mitad las prerrogativas y fue rechazada porque se hizo de manera diríamos rural.
Lo que necesita este país, y que los partidos de oposición no se podrían negar, es una reforma integral en lo que refiere al costo de las campañas políticas; su financiamiento tanto público como privado propicia que existan verdaderos controles para que no entre dinero del narcotráfico, como es frecuente en las campañas, por medio de una verdadera supervisión.
En lugar de pagarles tanto a los consejeros del INE, que cobrarán de aguinaldo 500 mil pesos y que no sirven para nada, más que votar, la solución sería pagarles por sesión, evitando millones en gasto al erario y utilizar ese dinero para una verdadera revisión a través de comisarios por partidos políticos y campañas pertenecientes y pagados por el INE; sólo con una supervisión en cada acto de campaña y el análisis de los medios de comunicación, se puede tener control del gasto.
La modernización y la articulación de la institución electoral, tanto la nacional como las estatales, es necesaria para lograr tener una institución fuerte y eficiente.
También sería necesario buscar una solución al financiamiento; sí una reducción, pero de manera escalonada para que de esa forma no tuviera el sospechosísimo de que se realiza con intención de beneficiar a un solo partido, en este caso, Morena.
Por lo pronto, y a pesar de la negación de la Cámara de Diputados, en Morena la cosa no está fácil, al parecer existe molestia por la decisión de la presidenta de sólo aceptar el 25% del financiamiento, por lo que el partido sólo tendría para el año siguiente, 2020, sólo 425 millones de pesos, lo que lo pone en desventaja económica ante los partidos PAN, PRI y casi igual que el PRD.
Por eso la bronca ya comenzó, y así lo manifestó el representante del partido ante el consejo general del INE, quien no está de acuerdo con la presidenta; por lo pronto será una lucha interna más del movimiento que no acaba de serenarse como partido.
Internamente, Morena tiene problemas de compactación, no llega a convertirse en un partido con características de disciplina y orden; la falta de la figura del ahora Presidente de la República se nota y la dirigencia no ha aglutinado a los grupos que la forman, sino por el contrario, se han separado debido a la nueva elección de quien será su dirigente, por lo que primero necesita de ese aglutinamiento de fuerzas para presentarse en la próxima contienda electoral, en la que -a pesar de todo- bajará su fuerza entre el electorado, ya que el ejercicio del poder desgasta y es algo inevitable.
Mientras tanto, la solución a los cambios electorales en lo que se refiere a las prerrogativas y al propio INE, tienen que darse, pero no de una manera impositiva como lo han querido hacer los novatos morenistas, sino de una manera política llegando a consensos y disensos con las demás fuerzas políticas, las que, si bien es cierto que su fuerza en las cámaras no es grande, sí es determinante para las modificaciones constitucionales que necesitan las dos terceras partes de los votos.
En la última votación los aliados de Morena votaron en contra, ¿por qué?, por la simple razón de que no lo consensaron con los grupos parlamentarios del PT y el Verde adecuadamente; al parecer, quieren imponer y, cuando se trata de recursos económicos, nadie está tan loco para hacerse daño a sí mismo.
La desgracia de la democracia mexicana es que los partidos políticos son los que determinan los cambios electorales, y de esa manera se reparten el pastel de la misma cantidad en que tienen representación en el Congreso y, desde luego, siempre las determinaciones son a su favor.
Por desgracia no se usan las opciones que tenemos de democracia alternativa, o sea a través del Referéndum para las leyes electorales, que sería mucho más democrático, ya que de esa manera los ciudadanos podríamos participar y modificar muchas de las determinaciones que se toman en las modificaciones. ¿No cree usted?
Por: Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin
