La crisis de seguridad en la capital del estado es cada día peor y la situación ya llega a extremos que nadie quiere, pero el Ayuntamiento de Cuernavaca no hace nada ni sirve para nada.
Eso sí, los bares están abiertos toda la noche porque dejan una buena “lana” a Protección Civil, cuyos funcionarios se dedican a asaltar, mas no a supervisar a los diferentes negocios de la capital.
La queja de que es un verdadero asalto el que se vive en Cuernavaca con las autoridades de Protección Civil es una denuncia a voces, mientras el Presidente Municipal, en lugar de servir para algo, ya que tanto se ha llevado para sus bolsillos, anda en campaña, mientras cada uno de los funcionarios está en su “Año de Hidalgo” y, de a de veras ni quien deje algo.
Los asaltos, robos y la alta capacidad de la delincuencia organizada para manejar áreas completas de la ciudad es una realidad; existen verdaderas zonas de confort para la delincuencia y sus miembros, de manera cínica, se pasean sin que nadie los toque.
Son miles de millones de pesos los que el gobierno, supuestamente, invierte en seguridad; pero aquí la seguridad es reactiva y sólo aparece cuando ya se cometió el delito, si es que aparece.
Morelos está sólo por debajo de Colima (79.1), Baja California (67.8), Chihuahua (57.2), Guanajuato (46.4) en incidencia.
Además, en el lugar 31 a nivel nacional y con 138 casos, Cuernavaca está entre los 50 municipios que concentran el 48 por ciento (11 mil 701) de los homicidios dolosos, o sea que se contabilizan 34.8 homicidios por cada cien mil habitantes.
Mire nada más qué cifra tan grave en Morelos: casi mil personas asesinadas en 2019. En este contexto, y como se informó previamente, Morelos es el tercer estado con mayor aumento en este delito: 34.9 por ciento en comparación del periodo enero-octubre 2018 a enero-octubre 2019.
Los estados con más incremento son: Hidalgo (53.2 por ciento) y Sonora (49.2 por ciento); en contraste entre las 14 entidades con menos: Baja California Sur (-63.0 por ciento) y Nayarit (-58.6 por ciento).
En lo que se refiere al secuestro y la extorsión, tampoco cantamos mal las rancheras; la verdad es que la situación es que no vemos claro, pasan los meses y nos dicen que hay reuniones para formular nuevos planes, pero las cosas siguen igual que al principio
Pero el problema de la seguridad en Morelos no sólo se refleja en el número de homicidios, el secuestro y la extorsión también alcanzaron niveles alarmantes.
Con 69 casos acumulados de enero a octubre de 2019, y una tasa de 3.4 por cada cien mil habitantes, Morelos está en el lugar número dos en el delito de secuestro, sólo debajo de Veracruz, que registra una tasa de 3.5 con 301 casos, cuando la media nacional es de 1.1.
Es decir que en Morelos el delito de secuestro aumentó en 84 por ciento en el último año, pero este delito se da primordialmente en Cuernavaca y el gobierno municipal parece que no entiende nada o de plano está de acuerdo; es imposible aceptar que viendo la situación que vivimos cada día no se haga nada para solucionarla. Los ciudadanos no entendemos cuál es la estrategia, se habla de ella y las reuniones sobre seguridad se dan cada día, pero, la verdad, no vemos claro.
La entidad también encabeza la lista con mayor aumento en extorsión; entre enero-octubre 2018 y enero-octubre 2019 es de un 872.6 por ciento, cifra muy superior al 33.9 de la media nacional.
Lo anterior se agrava cuando la propia Secretaría de Seguridad advierte sobre una cifra negra del 93.2 por ciento.
Y alarma sobre todo cuando vemos que pasan los meses y, a pesar de las reuniones, los planes no se dan de manera clara y no vemos que exista una verdadera solución; la responsabilidad, según la Constitución, es de los ayuntamientos, pero éstos sólo juegan al avestruz y esconden la cabeza, en lugar de enfrentar lo que es su responsabilidad. ¿No cree usted?
Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin
