Cuernavaca, Morelos.- Para el 2019 el arroz Morelos tiende a desaparecer, señalan productores de la zona centro de la entidad; proponen un estudio integral para detectar las problemáticas que encarecen el pago a productores.
Este 2018 será uno de los años más críticos en función de ganancias para el productor, y tiende a desaparecer porque se sembrará menos; y es que la historia del arro z Morelos comenzó boyante con su variedad, sembrando alrededor de 20 mil hectáreas que dotaban a 12 molinos, todavía antes de 2006.
Estos cultivos empezaron a perecer pasando a 3 mil hectáreas y funcionando 4 molinos, hasta llegar al 2017 y 2018, cuando actualmente se siembran 750 hectáreas, que van a producir, en un promedio de 10 toneladas por hectárea, 7 mil 500 toneladas, para 2 molinos aún existentes, pero que arrastran adeudos, el de Cuautla y Puente de Ixtla.
"Para evitar la desaparición necesitamos un estudio integral y conjunto con todas las autoridades del ramo, y determinar qué hacemos con la producción del arroz para incrementar la superficie a mínimo 2 mil hectáreas", propone el ingeniero Felipe Tapia Castañeda, ex comisariado del ejido de Acatlipa, y presidente de la Sociedad de Producción Rural arroceros de Acatlipa.
Si llega a bajar de 750 hectáreas para el ciclo 2019, no se sostendrá ni a un solo molino. Promueven que se aborde el aspecto técnico, mejoramiento genético, costo de cultivos y también la comercialización.
Esto debido a que el costo de producción del arroz es muy alto, ya que es completamente artesanal, y se requiere mano de obra calificada, un gasto que el productor ya no soporta, por lo que los agricultores coinciden que el gobierno podría generar empleos a través de esto, al absorber ese gasto.
Haciendo un análisis de los costos de producción de este cereal, por una hectárea se requieren 60 mil pesos, y tomando la producción de 10 toneladas por hectárea, pagan a 5 mil 500 la tonelada, a razón de 10 toneladas, se obtienen 55 mil pesos, cuando la inversión fue de 60 mil.
Según los productores, son alrededor de 100 jornaleros los que se emplean para trabajar en 1 hectárea, por un periodo de 6 meses, a los cuales se les paga de 250 a 300 pesos por día.
Para Tapia Castañeda el problema no radica en el pago que hacen los molinos a productores, ya que primero se debe hacer este estudio, al no ser un problema de la variedad ni de producción del campo, porque se tiene al tope las variedades, aunque éstas ya son viejas y no se pueden reemplazar por falta de investigación.
"En el tema económico el arroz Morelos se encuentra devastado, por desatención de las autoridades estatales y federales; es necesario comenzar a analizar cómo salimos en este año para programar el 2019 con nuevas políticas, ya sea con los nuevos gobiernos, ya que el campo no se detiene, los ciclos agrícolas no se paran, el campo está vivo", dijo.
Indicó que en la zona centro del estado, que son los municipios de Temixco, Xochitepec, Emiliano Zapata y Cuernavaca, no se puede sembrar hortalizas debido a que ya son zonas conurbadas, y sufren de robo, además de la contaminación del agua que prohíbe sembrar estos cultivos.
Refirió que la denominación de origen ha sido tema del Gobierno del Estado y de un líder falso llamado Jesús Solís, proceso que no se ha terminado, mientras no se hagan comités de certificación.
"Ha sido una justificación del Gobierno del Estado para sacar algo, pero no tenemos la certificación, y lo peor es que ni el productor sabe qué es la denominación de origen, ni los molinos; es una situación cerrada entre las autoridades estatales y el supuesto líder", agregó.
Más allá del plagio que hacen algunas marcas al usar la denominación de origen del arroz, Felipe Tapia considera que la problemática radica en que es muy poca la producción de arroz morelense en el país, no llegando al 10 por ciento del consumo interno.
Guillermo Tapia
guillermo.tapia@diariodemorelos.com
