-Óiga, pa, ¿vamos a ver la final del fut?... ya casi es la hora.
- ¡Claro, mijo!, por ningún motivo me perdería un nuevo campeonato del América, no le aunque que por eso nos odien.
- Ay, pa, yo lo veo muy seguro pero ya ve que el Monterrey está jugando muy bien y la final va a ser en su casa.
- Sí, mijo, pero el América es un equipo hecho para ganar finales y saben manejar la presión. Ya ves cómo eliminó al Cruz Azul que había hecho una gran temporada. Ya son clientes.
- Sí, pa, pero acuérdese que en las redes se habló mucho de que el árbitro había ayudado al América. Yo hasta me peleé con Arturo porque me dijo que los pinches americanistas somos igual de tramposos que el equipo. Es que él le va al Cruz Azul y se enojó mucho porque los eliminaron.
- Los perdedores siempre justifican sus errores y los enemigos del América no saben reconocer que es mucha pieza, no por nada es el equipo con más títulos en México... y hoy vamos a ser tricampeones, ya verás.
- Mmm, bueno, ojalá así sea porque yo estoy muy ilusionado, pa, pero la veo difícil. Presiento que van a perder.
- Ay, mijo, es que tú no sabes tanto de fut ni has visto las hazañas del América como yo que las viví, nadie me las contó. Desde el trabuco de los 80 que dirigió Carlos Reinoso y que para mí es el más chingón de la historia pues ganó todo, con el Capitán Furia, Zelada, Cristóbal Ortega, Antonio Luna, Cecilio de los Santos, Batata, Lalo Bacas, Brailowsky y hasta Javier Aguirre, entre otras estrellas que llegaron después, como Juanito Hernández, Antonio Carlos Santos y Carlos Hermosillo. O la época de Zague, el Bíblico, Edú, Isaac Terrazas, los africanos Kalusha y Biyik, y el gran Pável Pardo con sus dardos envenados; hasta la generación de Cuauhtémoc Blanco, Memo Ochoa, Raúl Jiménez, Layún y otros más, todos grandes jugadores que le dieron títulos y grandeza al América. Por cierto, ¿sí te he platicado que en mis épocas de jugador alguna vez me felicitó el gran Cuau?
- Sí, pa, ya me lo contó. Fue en una final de veteranos...
- ¡No, mijo, eso fue en otra ocasión!
- Es que me ha contado tantas historias de sus épocas de jugador que a veces me confundo con los datos, pa.
- Está bien, mijo. Pues te cuento por qué me felicitó el Cuau. Ese día nos tocaba jugar una final y nada más llegamos nueve jugadores al partido porque a varios se les hizo fácil irse a una posada un día antes y ya te imaginarás cómo terminaron que se fueron derecho durmiendo los canijos. Ese día yo di un juegazo y me eché el equipo al hombro para intentar la hazaña. - Eso no me lo había contado, pa. - Sí te lo conté pero ya no te acuerdas. Fue un día inolvidable; con decirte que, como nunca, el campo estaba lleno de gente que nos apoyaba y nos dio fuerzas para aguantar la presión aún con un jugador menos.
- ¿Y sí lo lograron, pa?
- Casi, mijo. El primer tiempo fue muy parejo, de hecho empezamos ganando. Traíamos un cuadrazo. Imagínate, en la portería venía Andrés, el Tafarel; en la defensa estaba el Sonrics Gatuso, Panzacuata Puyol, el chinto Riverí y Víctor el Makanaki. En la media traíamos al Buki Van Breukelen, Higinio Altobelli, el Gordón Aguinaga y yo... ¡puro mundialista, chingao!
- jajajá, puros cuates suyos, dirá, pero hasta ahorita me entero de sus apodos del fut... ¿Y a usted cómo le decían, pa?
- Yo era el Shuster, mijo, y aportaba el talento en la media cancha, como debe ser. Adelante traíamos al Matador Arozamena y al Pelón Zidane, pero ese día no llegaron los cabrones y tampoco se presentaron los jugadores de la banca. El otro equipo nos dio chance de completarnos pero sólo Gerardo el panadero nos hizo fuerte. En la colonia a él le decíamos el 'Toche' pero ese día la flota lo rebautizó como 'Patas Cumbias' porque cuando agarraba el balón hacía unas dizque fintas todas chuscas que no engañaban a nadie y terminaba cayéndose solo, aunque, eso sí, le echaba un montón de ganas lo que sea de cada quien. Pero, vas a creer, mijo, que ese día él fue nuestro único delantero y tenía tanta suerte que metió dos goles en el primer tiempo, claro, a pases míos. La flota estaba feliz de que dominábamos el partido y por ver al panadero metiendo goles como el Chanfle. Le echaron un montón de porras y a mí me gritaban cada que tenía el balón: ¡órale, Shuster, dásela al 'Patas Cumbias'!
- Ya medio me acuerdo de la historia, pa, pero según yo usted había metido los goles, ¿no? ¿O me choreó?
- Cómo crees, mijo, lo que pasa es que con los años me vienen a la mente otros detalles y me confundo. Ese día te llevé al partido pero estabas muy chiquito... fue hace unos 12 años.
- Uy, de esa época no tengo datos, pa, sólo me acuerdo de aquellos tiempos en que mi mamá siempre le reprochaba a usted que los domingos eran aburridísimos por el dichoso futbol. Decía que era de flojera verlo a usted sentado viendo repeticiones de jugadas y el análisis simplón de los comentaristas de ‘Acción’, ese programa de toda la vida en el canal 2 en el que siempre discutían de lo mismo y usted nadamás terminaba enojado.
-Ay, mijo, es que a tu mamá no le gusta el fut y no entiende que es mi pasión. Tu hermana es igual a ella.
- Pues sí, pa... pero, bueno, volviendo a su relato, entonces cómo quedaron. ¿Sí ganaron el campeonato?
- Perdimos, mijo. Todo se nos vino abajo en el segundo tiempo porque expulsaron al Gatuso y nos quedamos con nueve. Aún así el panadero pudo anotar otra vez ya en la compensación, cuando todo mundo caminaba esperando el silbatazo final. La porra disfrutó mucho el gol de Gerardo y le gritaba: ¡Eres Maradona, pinche 'Patas Cumbias'!... y se soltaban a las risas.
- Creo que realmente era un buen jugador el panadero, pues nadie mete tres goles en una final por pura suerte, pa.
- Qué va, mijo. El pinche 'Toche' era un maleta jugando pero ese día le salió todo; se me hace que se encomendó a algún santo, se bañó o sepa la bola qué más hizo, pero traía gol en las patas el cabrón. Con decirte que empezando el segundo tiempo se puso a correr como cabra loca y se le ocurrió pedirle el balón al portero para salir jugando desde la defensa; se sintió líbero y arrancó muy salsa dominando la pelota con su técnica de chiripiolca pero cuando vio que se le venían encima dos rivales decidió regresar el balón al portero, y lo hizo con un chanfle dormilón inalcanzable para el portero que el pobre nada más vio cómo la pelota se incrustaba en el mero ángulo de su portería. El pinche panadero se aventó un señor autogolazo y la flota, y todo mundo, se cagó de la risa por la burrada. Obviamente el equipo se desmoralizó y ahí empezó la debacle de nuestra humillante derrota.
- ¿O sea que el 'Patas Cumbias' metió cuatro goles?, ¿Cómo quedaron, entonces, pa?... ya me confundió.
- Quedamos 9-3, mijo, pero fuimos unos dignos adversarios contra ese trabuco que traía de refuerzo a dos veteranos del América.
- ¿Cómo? Ay, pa, ya su historia está muy loca, ¿o acaso me va a decir que así nomás los dejaron jugar de cachirulos en la liga amateur? ¿Por qué lo permitieron? Por eso dice la gente que los americanistas son bien tramposos.
- No, mijo, lo que pasa es que días antes a nosotros también nos dieron chance de reforzarnos pero no quisimos, ya después entendimos que debimos aceptar pero pues ni modos. Y no fue un partido de la liga, fue la final del torneo navideño de la empresa y el equipo que salió campeón era el de los directivos, por eso se reforzaron con cuates del Cuau ya que él también llegaría de invitado especial a entregar los premios. Como yo era el capitán de mi equipo el Cuau me dio el trofeo y me felicitó: Felicidades don Berna, juega igualito que su tocayo, me dijo riéndose. Obviamente todo mundo le aplaudía al panadero y él todavía tuvo la puntada de decirle a la flota que en el autogol le pegó a la pelota con tres dedos pero que a lo mejor también la rozó con el callo y por eso tuvo mucho efecto el disparo. -Demasiadamente fue mucho, dijo el mugre 'Toche'.
- jajajajá... ay, pa, ¿no le digo? Que se me hace que usted era el 'Patas Cumbias' ese; tiene el estilo de sus chistes.
- Qué pasó, mijo, más respeto. Pero ya estuvo bueno de historias, mejor vete por la botana y unas chelas para ver el partido que ya va a empezar.
- No me cambie el tema, que ya vi que sus historias del fut están bien inventadas y ahí estoy yo creyéndole.
- No, mijo, verdá de Dios que todo es cierto... y ya lánzate a la tienda.
- Está bien, orita voy, pero la verdad ya ni ganas tengo de ver el partido. No tengo la confianza que usted tiene de que el América vaya a ganar, ya ve que perdonaron al Monterrey en el juego de ida y sospecho que en su casa los van a hacer ver mal, pa. ¿Y si les sale un 'Patas Cumbias' goleador y les pasan por encima?, ¿Y si les meten un gol tempranero?
- Ay, mijo, si eso pasa entonces habrá que pedirle a Dios que a los del América no se les haya olvidado comprar al árbitro, faltaba más. Con la grandeza no se juega y con los sentimientos de la afición, tampoco.
- No la amuele, pa.
