CUERNAVACA, MORELOS.- Desde niño, el profesor David Padilla Abarca soñaba con impartir clase; tras 16 años de servicio, ha sido reconocido profesionalmente, gracias al orgullo por su trabajo.
Cuando cursaba quinto grado de primaria enseñaba a amigos y niños de otros grupos lo que había aprendido.
Originario de Acapulco, en Guerrero, el profesor vivía con su familia en faldas de un cerro, pero un deslave  le arrebató a su mamá y hermano de 11 años.
Debido a que extrañaba a su hermano enseñaba a leer y escribir a varios amigos, lo cual lo llevó a decidir estudiar la Licenciatura en Educación.
Actualmente, imparte clase a niños de sexto grado en la primaria “Benito Juárez García”, ubicada en el centro de Cuernavaca.
“El primer año de primaria es un reto, pues debes enseñar a leer y escribir al alumnado, lo cual a veces debe ser a prisa debido a que el programa educativo tiene más cosas para enseñarles.
“Es satisfactorio cuando un niño o niña comienza a juntar las letras y empieza a leer o reconoce los números”, expresó el profesor.
El resto de los grupos es menos complejo, aseguró, pero dijo que siempre se  ha esforzado para preparar al alumnado y que tenga la herramienta, conocimiento, actitud y valores que ayuden a formarlos en la vida.
El profesor David es de la primera generación de profesores evaluados en 2015.
Al principio, se negaba, pero confiaba en su capacidad, acudió a la evaluación y quedó en segundo lugar a nivel estatal.
Está consciente que los profesores deben capacitarse continuamente, pues los alumnos manejan nuevos formatos de tecnología.

Por: JOSÉ AZCÁRATE
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