1.En el estado de Morelos contamos con varias esculturas que representan a Emiliano Zapata, figura histórica que será objeto de diversas reflexiones y homenajes el próximo año, designado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador como el Año de Zapata. Traigo a esta columna, querido lector, dos de ellas, no sólo porque la remoción este fin de semana de la escultura ecuestre de bronce, ubicada hace 39 años en la avenida que lleva su nombre, en la confluencia con la Avenida Heroico Colegio Militar, marca la historia de nuestra ciudad, sino porque ambas representan dos maneras de concebir lo heroico. De un lado, la figura de carne y hueso, del otro, la leyenda.

Platico con los autores de la figura que fue para todos nosotros, habitantes de Morelos, un referente simbólico y espacial, misma que será ubicada en la Avenida Vicente Guerrero, a la altura del Paso Express. Los Maestros Estela Ubando y Carlos Kunte, quienes viven hace 35 años en Cuernavaca, coinciden en que al pie del libramiento y a alta velocidad, la pieza se verá mejor de como se veía, encajonada entre barras de concreto, en un espacio de representación indigno, pero añaden que tampoco es lo ideal, porque estará alejada del espectador y competirá con los espectaculares. Dicen que colocarla frente al IMSS, lugar propuesto por ambos hace años, tampoco resulta ideal, pues el espacio está contaminado visualmente por tanto puesto dedicado al comercio de comida y que sería una buena oportunidad para limpiarlo.  

“Vivimos hace 35 años aquí, la pieza nos la pidió el gobernador Armando León Bejarano y antes hicimos una en la que Zapata vestía de manta con huaraches, que se reprodujo 10 veces; una de ellas se la llevó López Portillo, quien se la pidió a Bejarano. Pero luego pensamos mi esposa y yo, que era mejor verlo como general e hicimos la escultura ecuestre por todos conocida, misma que tuvo que ser soldada en el lugar por sus dimensiones. Nosotros éramos restauradores en el Museo de Antropología, y un veterinario, esposo de una compañera arqueóloga, nos orientó con respecto a la musculatura del caballo. A ver si este martes que viene el Presidente López Obrador podemos acercarnos de manera discreta a él, quien tiene una copia en resina de la pieza en cuestión, que le dimos hace tiempo.”    

2.Reflexión complementaria merece la pieza que representa a Zapata hablando con un labriego, ubicada en Cuautla, de la autoría del escultor Roberto V. Quiroz, mandada hacer por el gobernador Carlos Lavín Aranda en 1930. Me cuenta su nieto, el cronista Carlos Lavín Figueroa, que la pieza se colocó en la plaza conocida como “Del Señor del Pueblo”, en el XV aniversario de la muerte del héroe, sobre sus restos mortales. Más tarde fue sustituida por otra a la que la gente comenzó a llamar “El Ensarapado”.

Y merece comentario porque además de que le urge restauración, pues está agrietada, en el parque y colonia que llevan su nombre, -cosa que habrá de pedirle al presidente municipal electo de Cuautla, Jesús Corona Damián-, implica una lectura opuesta a la del héroe grandilocuente. Se trata del hombre de carne y hueso que montado a caballo toca el hombro de un hombre similar a él, dedicado al campo. Por cierto, existe la fotografía que posiblemente inspiró esta escultura, en la que Zapata montado a caballo dialoga con el coronel Francisco B. Pacheco, de Huitzilac Morelos.

3.Bajar de sus pedestales a los personajes que conforman eso que G. Diddy Huberman llama “fantasmagorías” -que no es otra cosa que nuestro imaginario colectivo-, podría fortalecer nuestro pensamiento crítico con respecto a cómo pensamos lo mexicano y a los mexicanos. 

Y no está por demás insistir en que a la par de lo simbólico, en la apreciación de estas obras de carácter público también debe incidir el valor artístico: la dimensión y la composición son nociones fundamentales de la estatuaria. No es lo mismo un busto para patio o jardín privado, que una pieza ecuestre en la que destacan la acción y la muerte trágica. Recordemos que hay todo un código sobre la escultura ecuestre, que relaciona la posición de las patas de los caballos con la muerte del personaje montado. Cuatro  patas del caballo en el piso, muerte natural, caballo reparando muerte en batalla. FIN

 

Por: María Helena González

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