Luego de anotar el penal que le dio a México el tercer lugar en el Mundial Sub-17 en Marruecos 2025, la morelense apunta a un 2026 de consolidación en la Liga MX Femenil con el Toluca
Cuernavaca.- El penal que convirtió en bronce a México no fue un punto final, sino el inicio de un nuevo reto. Luego de tocar la gloria en el Mundial Sub-17 de Marruecos 2025, Ximena Monroy Clemente ya piensa en lo que viene: afianzarse en el futbol profesional y construir una carrera sólida, paso a paso este 2026.
En entrevista exclusiva para Diario de Morelos, la jugadora morelense tiene claro su principal objetivo para este 2026: mantenerse en el primer equipo del Toluca Femenil. Tras recibir sus primeras oportunidades con el conjunto escarlata, Monroy sabe que el siguiente desafío es ganarse un lugar definitivo.
“Quiero mantenerme en Primera División, seguir trabajando para estar con el primer equipo y, si se puede, buscar la titularidad”, compartió la futbolista, convencida de que la constancia será clave en esta nueva etapa.
Entre sus deseos para el año que comienza, destaca uno que resume su ambición deportiva: anotar su primer gol en Primera División, una meta que espera marque su consolidación en la Liga MX Femenil. A la par, mantiene firme su compromiso con la Selección Mexicana, con la ilusión de seguir siendo convocada y pelear títulos en futuras competencias internacionales.
Más allá del terreno de juego, Ximena también piensa en el futuro fuera de la cancha. Actualmente cursa la preparatoria en modalidad en línea y tiene claro que quiere seguir ligada al futbol: su plan es formarse como preparadora física, una alternativa que le permita permanecer en el deporte incluso después de su etapa como jugadora.
Con los pies en la tierra y la mirada al frente, Ximena Monroy encara el 2026 sin prisas, pero con determinación. La futbolista que no dudó en levantar la mano para cobrar el penal más importante de su vida ahora busca algo igual de desafiante: construir una carrera que esté a la altura de aquel disparo que hizo vibrar a todo un país.
No ha sido un camino fácil
El camino no ha sido sencillo. Desde su llegada a Toluca, Monroy dejó atrás la rutina, a su familia y a sus amistades para apostar por su sueño. “Ha sido un sacrificio no ver a mi familia todos los días, perderme convivencias y cambiar la escuela presencial, pero sé que es algo que después voy a agradecer”, reconoció. Ese sacrificio hoy empieza a rendir frutos. La jugadora agradece el respaldo de su familia y de entrenadores que marcaron su formación, desde sus primeros pasos en Morelos hasta su llegada al alto rendimiento.
