-¿Joven, ya se vacunó con el antivirus, porque veo que ya no usa el tapabocas que dicen que es obligatorio para no llegarse a infectar? –le preguntó don Claudio al ponerse la mascarilla de plástico para que el taxista no lo fuera a contagiar.
El chofer le respondió que él no creía que se necesitara la vacuna y que eso de andar con tapabocas e inyectarse una y otra vez es pura política para tener a la gente ocupada y que no se fije en los grandes negocios que las compañías farmacéuticas están haciendo junto con los gobiernos del mundo para hacerse cada día más ricos.
-Perdóneme pero en México se acabó la corrupción y la impunidad, ya que cuando habían farmacéuticas corruptas se les persiguió hasta que desaparecieron huyendo del País, pues por culpa de ellos la gente se estaba muriendo al comprarles medicamentos adulterados haciéndolos pasar por vacunas antivirus y eso fue cuando el Covid-19 apenas había llegado a México, le explicó don Claudio fastidiado de no poderlo convencer que había que cuidarse.
-Sí pero eso ya pasó, la mayoría de la población del mundo ya está vacunada y los que no lo están no corren ningún peligro de contagiarse porque ya ese virus está erradicado del planeta. Fíjese patrón, que hasta los que dirigen la Secretaría de Salud quieren que se sigan usando esos tapabocas, las mascarillas de plástico como la que usted se puso y que todavía sigamos guardando la molesta “sana distancia” cada uno separado del otro por lo menos metro y medio para no nos fuéramos a contagiar.
“No más vea patrón, siguió diciendo el taxista, primero vacunaros a los de los hospitales, luego a los viejitos de la tercera edad, más tarde a los de 50 a 59, después seguimos nosotros de 40 a 49 y luego los maestros y todos los que tienen que ver con las escuelas, a todos los de mediana edad y finalmente a los niños menores de 18 años que son los más peligrosos, porque si como dicen los doctores que a ellos no les pega el virus porque están inmunes, que tal si son portadores, si se rozan con el vendedor de comida chatarra a la entrada y a la salida de la escuela, juegan deportes en el recreo, luchan o se pelean, quién le dice que ya todos están inmunes, si ni siquiera se lavan las manos, porque en muchos casos ni tienen agua para beber, menos para asearse o que los menores hayan sido vacunados”.-Mire joven, las autoridades de la salud saben muy bien cuando vacunar a unos y a otros. Están trayendo vacunas de todas partes del mundo; con decirle que ya han vacunado a más de la mitad de la población y el presidente anunció que más o menos para octubre ya estarían todos vacunados. Y si se tardan más pues ni modo, ya estuvimos más de un año encerrados por la mugrosa pandemia, de seguro que podremos aguantar un poco más.El celular del taxista comenzó a sonar y el chofer se orilló de repente volteando la cabeza viendo al pasajero de frente de forma retadora, sin siquiera tratar de contestarlo como don Claudio pensó, sino para seguir con la plática y no ser interrumpidos por cualquier motivo.
-Como le decía señor, será cierto que estamos dentro de una pandemia de la cual ya se han hecho varias vacunas para erradicarla, pero nadie sabe cuánto tiempo durará su efecto; por más que los periodistas de las mañaneras le pidan una respuesta al Presidente, éste contesta que le pregunten al Doctor Hugo López Gatell quien es el experto en el tema, y así lo hacen en la conferencia de la tarde, pero tienen como respuesta que eso depende del individuo, del tipo de vacuna, del cuidado personal y de todas las explicaciones que se le ocurran, menos de la temporalidad de la vacuna.El señor Claudio le explicó. “Lo que nos estaba pasando ya lo habíamos sufrido hace algunos años en que nos cayó el virus de la Influenza y nadie sabía cuánto tiempo duraría su efecto, por lo que nos dijeron que teníamos que vacunarnos cada año durante el invierno, ya que es cuando se presenta porque el frío lo vuelve más resistente y el ser humano está con menos defensas y les puede llegar las gripas y los enfriamientos al grado de que son presa fácil de cualquiera de esos males y tienen el peligro de que con el virus de la influenza se puede llegar a volverse neumonía”.
-No don Claudio, de eso ya me vacuné junto a mi mujer y a mis dos hijos desde hace tres años, pero desde entonces no volvimos al Seguro Social por flojera y no nos ha pasado nada. Eso me recuerda a un pasajero que me contó que su pequeño de 14 años tenía Sida y que ninguno de los doctores sabían nada de esa enfermedad; sólo se conocía que ella apareció en Estados Unidos en 1981 y que desde hace 40 años que ningún investigador había encontrado una vacuna para aliviarlo, ni se sabía a ciencia cierta cuál era su origen; y les echaron la culpa a los africanos.
-Yo creo que esa enfermedad llegó para quedase. Ya nos vacunamos y aún así nos piden que nos cuidemos, que un tipo de vacunas tiene un 70% una de 82% y otra un 94% de seguridad de la que no saben por cuánto tiempo. Así que vamos a prepararnos a vivir con lo que tenemos -continuó don Claudio- porque ahí viene una tercera ola, que quien sabe si ya mutó en un virus distinto y si no, nos vamos a tener que volver a vacunar durante varios años, hasta que se encuentre un antídoto que cure todas esas pandemias, ya sea de coronavirus, de influenza o de sida.
“Por eso yo ya ni me cuido. De mi casa ni sabemos del gel, del cloro o de los tapabocas, porque si ya muchos peatones andan sin tapabocas en la calle, la mayoría de mis clientes ni se apuran, ya hay clases presenciales en las escuelas con todo tipo de peligros de infección, las tiendas y los bancos ya dejan entrar como antes, para que me preocupo si con que haya una persona en el mundo que traiga el virus, sea portadora o enferma de ese mal. Ya no digamos los que vamos al estadio a ver un juego de futbol o de beis, donde las gradas se ponen a reventar”.
-Por favor, parese en cualquier esquina -dijo don Claudio desesperado, que hasta el chofer pensó que se iba a bajar a echarle brava, mientras el señor se quitaba la careta de plástico y el tapabocas- hemos estado platicando de todo lo que creemos que hace el virus con nuestras vidas y yo ya estoy fastidiado con esta situación de estarse uno cuidando día con día. Espéreme mientras me quito estas porquerías, tiro mis botellas de satinizante, de gel y vuelvo a ser un hombre libre.
Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com
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