Los orígenes de los volcanes son varios y aún existen montículos que nadie esperaba que fueran a hacer erupción. Los expertos le calculan al volcán Popocatépetl unos 730 mil años de edad. Todos ellos tienen magma, un lecho de roca, una chimenea por donde emerge el magma, capas de ceniza lanina y luego la garganta y una o varias fisuras donde se libera algo de presión.
 El Popocatépetl es un volcán compuesto, se describe como un volcán activo. En ocasiones los volcanes adquieren una forma cónica por la acumulación de erupciones anteriores en la cumbre o más adentro se encuentra su cráter o caldera que tiene esa formación cónica que nos muestra por lo menos una explosión anterior de gran fuerza. Este es el caso del Popocatépetl del que se supone que hace miles de años hizo explosión interna y al hacer erupción cubrió de lava el sur del valle de México, cubrió de lava el monte “Ajusco“ y seguramente bajó hasta donde ahora es Cuernavaca. Es muy posible que desde ahí corra el agua subterránea purificándola a través de las rocas volcánicas hacia los apantles y ojos de agua formando las barrancas que ahora con su medio ambiente, es parte del fabuloso clima de esta ciudad.  
De hecho, el volcán Popocatépetl es el que registra más actividad en el País. Está situado al sur de la Ciudad de México entre los estados de Puebla, Morelos y el de México. Es una cadena volcánica que incluye al Popocatépetl, al Iztlaccihuatl, al Paricutín y al Nevado de Toluca. El Popo, como se le dice familiarmente, tiene una apariencia casi simétrica y cubre una superficie de más de 83 mil hectáreas. Al norte se une al volcán Itzaccihuatl a través de un paso montañoso que se llama “El Paso de Cortés”. El Popo es el segundo volcán más alto de México con 5 mil 500 metros sobre el nivel del mar. La lava puede salir de cualquiera de sus fisuras. Es difícil saber cuáles serán los lugares afectados por tal erupción.
Las cenizas que emita el Popocatépelt cubrirán el Estado de Puebla, el de Morelos y parte del Estado de México, dependiendo de los vientos del oriente o poniente. De noviembre a abril, la zona que se vería más afectada sería el Estado de Puebla; las regiones que tendrían más afectación sobre Morelos se presentarían en los meses de junio, julio y agosto. Quizás unos días de septiembre.
Por estas razones se están haciendo registros y mediciones del volcán y de su actividad hidrotérmica y de los movimientos sísmicos de las entrañas del volcán, que permitan poner en marcha planes eficientes y adecuados para salvar a la población de un verdadero desastre.
El primer ascenso registrado del volcán fue hecho  mucho antes del Imperio Mexica en el año 1289 por los Tecuanipas. El segundo ascenso, hecho por los españoles, fue dirigido por Diego de Ordaz en 1519, para conseguir azufre para la pólvora de sus armas porque los naturales del sitio y las enfermedades estaban destruyendo a su pequeña guarnición.
En aquel tiempo Hernán Cortés así lo describió: “Desde esta hermosa llanura se puede observar desde 8 leguas de distancia de Churutecal están dos sierras muy altas y muy maravillosas,  porque al fin de agosto tienen tan alta y blanca nieve que cual si no fuese nieve no podía ser otra cosa ya que sería tanta nieve, de tanto humo tan alto del tamaño de una casa. Tan grande de humo que sube por la sierra que me gustaría que su alteza la llegara a mirar…”
El Popocatépelt ha sido uno de los volcanes más activos de México desde 1354 se han registrado 18 erupciones.
En 1947 ocurrió una erupción de consideración para iniciar un período de actividad. Después el 21 de diciembre de 1994 registro una explosión que produjo gas y cenizas que fueron transportadas por los vientos dominantes hacia el Estado de Puebla.
Al año siguiente se comenzó a organizar las rutas de evacuación, en carreteras, en caminos de piedras, en los albergues para cientos de posibles afectados, mismos que quedaron a medio terminar porque se fue olvidando el peligro de una explosión en la mente de los políticos de la fecha.  
Una enorme explosión se presentó el 18 al 19 de diciembre del año 2000 de más de tres kilómetros de altura, en una expulsión de lava.
El 30 de enero de 2018 fue la más grande erupción que se registró en el volcán Popocatépetl, ya que la exhalación de ceniza que soltó fue de casi cuatro kilómetros de alto lo que obligó a las autoridades a emitir la alerta amarilla. Aún no existe aparato alguno que pueda predecir su posible erupción.
El 3 de junio de 2019 registró dos nuevas explosiones con alerta amarilla 3 en el tiempo que cayó ceniza en Puebla y en casi todo Morelos. Y desde principio de la quincena pasada o sea el jueves 15 del presente mes de agosto de 2019, no ha dejado de caer ceniza durante el día, pero en especial durante la noche por los vientos dominantes del oriente al poniente, durante la tarde y la noche, y al Estado de Puebla ha estado cayendo durante todo el día por causa de los vientos dominantes del occidente.
He aquí algunas de las recomendaciones que nos han hecho las autoridades de las dependencias de salud.
Las cenizas que emiten las erupciones volcánicas atacan el aparato respiratorio, la piel y los ojos, provocando conjuntivitis o alguna otra enfermedad relacionada. A nivel del aparato respiratorio producen irritación como rinitis, faringitis, amigdalitis, laringitis y el empeoramiento de la sinusitis. Los efectos están determinados por el tamaño de las partículas respirables.
Como la ceniza volcánica está constituida por SiO2 el que puede producir silicosis. Los pacientes con silicosis a veces desarrollan tasas de tuberculosis. Pueden complicarse aquellas personas que sufran problemas asmáticos.
Una erupción volcánica puede llegar a ser un suceso destructivo si se vive cerca del volcán, por lo que existen varios consejos que las autoridades emiten a la ciudadanía para evitar el peligro y saber lo que hay que hacer si nos sorprende una erupción. En primer término, antes que nada, usar pantalones largos y también camisa de manga larga.
Alejarse del volcán activo lo más que se pueda, prepararse una petaquita con lentes de seguridad, una mascarilla, una linterna y un radio que ambos funciones con baterías; Si se sale en auto, encontrar una vía de evacuación y asegurarte de tener el tanque de la gasolina lleno. En caso de que la ceniza esté cerca, cubrirse con una máscara de emergencia o envolverse  la cara con un trapo mojado.
Evacuar siguiendo las órdenes de las autoridades para dirigirse adonde las rutas estén marcadas, evitar zonas de ríos o regiones bajas.  La ceniza puede dañar el motor y, si se va a conducir, que no sea a más de 50 Kilómetros por hora. En caso de no salir de su casa, habrá que cerrar las puertas y ventanas, así como puntos de ventilación para que la ceniza entre lo menos posible.

Va de cuento
Rafael Benabib
rafaelbenabib@hotmail.com