Una japonesa tuvo que disculparse ante su jefe, en una guardería del centro de Japón, por quedarse embarazada antes de que fuera su turno.

Lo anterior, dado que las normas de la empresa establecían cuándo sus trabajadoras podían casarse y tener hijos.

La mujer, de 28 años, se vio obligada a pedir perdón en el centro privado en el que trabaja en la prefectura de Aichi, después de ser reprendida por su jefe por “romper las normas de manera egoísta".

El caso salió a la luz después de que el marido de la mujer escribiera una carta pública a la sección "Los sentimientos de un hombre" del diario Mainichi Shimbun, en la que explicaba la ansiedad que vive su esposa en su entorno laboral.

El director del centro había establecido el orden en el que las trabajadoras podían quedarse embarazadas y al parecer nadie puede tomar su turno antes que otra persona que lleve más tiempo", se detalla en la misiva.

La respuesta a la carta fue abrumadora, ya que provocó una ola de respuestas en las redes sociales y la televisión nipona, donde muchas personas defendieron a la trabajadora por ejercer sus derechos, llegando incluso a definir su situación como una violación de los derechos humanos.

No hay futuro para una sociedad que no puede simplemente ser feliz por una nueva vida", escribió un internauta, según el rotativo nipón.

El trabajo de un proveedor de cuidado infantil es exigente, pero el salario es bajo. El personal de cuidado diurno no puede continuar sus trabajos si toman en cuenta las demandas egoístas de los padres de los niños que cuidan", respondió otra.

Mientras tanto, la escritora Kurumi Tachibana expresó su comprensión hacia la política del centro de cuidado infantil.

Si alguien en un lugar de trabajo dominado por mujeres queda embarazada, sus colegas son los más afectadas ya que tienen que compensar la carga de trabajo de la persona que se incapacitará".

Las estadísticas del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar para 2017 muestran que el proveedor de cuidado infantil promedio tiene 35.8 años de edad, trabajó continuamente durante 7.7 años y gana un salario mensual de 229 mil yenes, cerca de 2 mil 145 dólares, 104 mil yenes, casi 975 dólares, menos que el salario mensual promedio en otras profesiones.

Hace unos meses, una concejala fue expulsada de un pleno municipal por acudir con su hijo de siete meses, un gesto con el que buscaba mostrar los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres del país del Sol Naciente para compaginar su vida laboral y familiar.

La tasa de natalidad en Japón es de cerca de 1.5 hijos por mujer, según cifras del Banco Mundial, en un país donde los expertos predicen que para el año 2060 la población se reduzca en un tercio hasta los 80 millones de personas.