Al menos tres personas murieron y una docena más resultó con heridas la tarde del sábado a consecuencia de los disturbios generados por el enfrentamiento entre aficionados de los equipos de fútbol hondureños Olimpia y Motagua, en los alrededores del Estadio Nacional de Tegucigalpa.

De acuerdo con la Policía Nacional, miembros de la barra Ultra Fiel del Olimpia, que tiene prohibido el ingreso al estadio por sus antecedentes de violencia, lanzaron pedradas y botellazos al autobús que trasladaba a los jugadores del Motagua a las instalaciones deportivas.

Como consecuencia de estos hechos, los futbolistas Emilio Izaguirre (Honduras), Jonathan Rougier (Argentina) y Roberto Moreira (Paraguay) resultaron lesionados, por lo que fueron atendidos en un hospital.

 

 

"Nos tiraron botellas, piedras y los jugadores se tiraron al piso gritando", explicó a periodistas el director técnico del Motagua, el argentino Diego Vásquez.

Luego de este hecho, las autoridades de la primera división del balompié profesional hondureño determinaron suspender el partido, correspondiente a la quinta jornada del campeonato nacional, que debía celebrarse en el estadio capitalino, en el cual había unas 10 mil personas.

La Policía lanzó gases lacrimógenos en un intento de controlar a grupos de aficionados de ambos equipos que protagonizaron peleas, lo cual ocasionó una estampida que dejó varios lesionados.