Orizaba, Veracruz.- La ambición desmedida rompió los lazos de sangre en este Pueblo Mágico, luego de confirmarse que Óscar "N" (padre) y Óscar "N" (hijo) orquestaron y ejecutaron el asesinato de su propio núcleo familiar para apoderarse de una herencia y diversas propiedades.

El caso, que ha conmocionado a todo el estado, escaló tras la desaparición de Juan Iván Pérez Romero, administrador del complejo turístico "Casa Vegas", quien fue visto por última vez el pasado 3 de abril junto a su esposa y su suegra.

Tras intensas investigaciones, las autoridades localizaron una fosa clandestina en el patio de una vivienda en la colonia Benito Juárez, en el municipio vecino de Río Blanco. Ahí fueron hallados los restos de cuatro personas enterradas por quienes debían protegerlas.

El árbol genealógico de la traición

La frialdad de los detenidos no tuvo límites: las víctimas fueron identificadas como la esposa de Óscar padre (madre del cómplice), su propia hija (hermana del cómplice), su yerno (Juan Iván) y la madre de este último.

Según las indagatorias ministeriales, el doble "Óscar" decidió eliminar a las mujeres de su familia para evitar que reclamaran o heredaran bienes materiales. Al administrador de Casa Vegas lo consideraron un "obstáculo" en sus planes económicos.

Esta masacre no solo acaba con una familia, sino que golpea el corazón administrativo del proyecto turístico más importante de Orizaba, dejando un vacío en la gestión de Casa Vegas y un luto profundo en la sociedad veracruzana.

Situación legal y justicia

Ambos sujetos ya se encuentran tras las rejas bajo la medida de prisión preventiva oficiosa. La Fiscalía General del Estado los ha vinculado a proceso por los delitos de homicidio calificado y desaparición de personas cometida por particulares.

Mientras las banderas de Casa Vegas ondean a media asta, la comunidad exige la pena máxima para quienes priorizaron el dinero sobre la vida de su propia sangre. El hallazgo de los cuerpos el 11 de abril cierra un capítulo de búsqueda, pero abre una herida social difícil de sanar.

El proceso judicial continuará en los próximos meses, mientras se analizan más pruebas que confirmen la saña con la que padre e hijo planearon el exterminio de sus herederos legítimos para quedarse con el patrimonio familiar.

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