Investigadores del Instituto de Biotecnología (IBt) en Morelos llevan a cabo un proyecto innovador en la creación de antivenenos de amplio espectro basados en toxinas consenso. Estas toxinas son una combinación de características de los venenos de alacranes más peligrosos del sur de África, América Latina, el norte de África y el Oriente Medio.

El proyecto es liderado por el estudiante de doctorado Samuel Cardoso Arenas y su tutor, Gerardo Corzo Burguete, en el Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos. Utilizando técnicas de biología sintética, el equipo trabaja con toxinas recombinantes que imitan las presentes en animales venenosos como serpientes, arañas y alacranes. Estas toxinas son producidas en el laboratorio a mayor escala.

El proceso implica utilizar estas toxinas sintéticas como inmunógenos para generar anticuerpos a través de la inmunización de animales, específicamente conejos. Los anticuerpos producidos tienen la función de neutralizar las toxinas presentes en los venenos de alacranes y otros animales venenosos.

En su maestría, Cardoso Arenas diseñó toxinas de alacrán inexistentes en la naturaleza, pero que incorporaban características de las presentes en alacranes peligrosos del norte de África y el Oriente Medio. Durante su doctorado, amplió este enfoque al trabajar con venenos de alacranes del sur de África y América.

El desarrollo de estas toxinas se realiza mediante la manipulación genética de bacterias Escherichia coli, que producen las toxinas recombinantes. Luego, los anticuerpos generados en los conejos se purifican para eliminar proteínas que puedan causar reacciones adversas.

La importancia de este enfoque radica en que, aproximadamente, 3% de los componentes del veneno de alacrán es responsable de los envenenamientos en mamíferos, incluidos los humanos.

40 muertes por año 

Actualmente, en México, se registran cerca de 250 mil casos anuales de picaduras de alacrán, con un promedio de 40 defunciones, lo que constituye un problema de salud pública. Además de México, en otros países también se considera el alacranismo como un problema relevante.

Antes de poder aplicar estos antivenenos en humanos, se requieren diversas fases clínicas para asegurar su efectividad y seguridad. El trabajo abre nuevas perspectivas para la producción de antivenenos más específicos y efectivos.

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