En la nueva normalidad, al parecer, cambiará, más allá de nuestros hábitos de cercanía y convivio, la manera habitual en que vestimos. No más alhajas, aretes, collares, barbas o bigotes en los lugares de trabajo.

Hace unos días, la Secretaría de Economía publicó los Lineamientos Técnicos de Seguridad Sanitaria en el Entorno Laboral que deberán cumplir, con carácter de obligatorio, las empresas e industrias esenciales como las de la construcción, de la minería y fabricación de equipo de transporte que van a reiniciar actividades a partir del lunes 18 de mayo.

Los lineamientos prescritos por la Secretaría de Economía en coordinación con las autoridades sanitarias están pensados para que, progresivamente, los centros de trabajo puedan ir acostumbrándose a una nueva normalidad sin tener el riesgo de nuevos brotes epidémicos. Por eso, se está planeando una reapertura gradual, ordenada, cauta y segura. Por supuesto, esto no implica que la epidemia esté superada; por el contrario, muestra que necesitamos regresar a la actividad económica con un máximo de cuidado.

Por eso, se crearon los siguientes protocolos generales:

  • Incrementar el número de vehículos destinados al transporte de personal, con el fin de reducir el hacinamiento y la posibilidad de contagios, manteniendo la sana distancia y la ventilación natural del transporte.
  • Limpiar superficies y objetos de uso común en oficinas, sitios cerrados, transporte, centros de reunión, entre otros.
  • Establecer un filtro a la entrada y a la salida de las empresas para identificar personas trabajadoras, clientes y proveedores con síntomas de COVID-19. En ese filtro se les tomará la temperatura.
  • Proporcionar al trabajador equipo de protección personal acorde al tipo y factor de riesgo de exposición como cubre boca y protección ocular y facial.
  • Cuidar la sana distancia de 1.5 metros entre trabajadores.
  • Proporcionar acceso a agua, jabón, toallas desechables de papel, así como alcohol al 70% o gel desinfectante.
  • Promover que las personas trabajadoras no compartan herramientas de trabajo, ni objetos personales.
  • Crear lineamientos para limitar el uso de joyería, corbatas, barba y bigote toda vez que son reservorios de virus.
  • Evitar que se compartan, entre los trabajadores, celulares, utensilios de cocina, objetos de papelería etc.
  • Si el trabajo a distancia no es posible, contar con escalonamiento de horarios de ingresos, modificación de turnos horarios flexibles y otras acciones que eviten grandes concentraciones de trabajadores en las instalaciones.
  • Realizar exámenes médicos periódicos que permitan la prevención, atención y control de problemas de salud o facilitar que el trabajador pueda acudir a atención médica fuera de la empresa.
  • Contar con una guía de actuación para cuando un trabajador manifieste síntomas de COVID-19, con la finalidad de proteger al trabajador, así como el resto de los trabajadores y su familia.
  • Contestar un cuestionario y actuar de manera responsable bajo protesta de decir verdad para ser acreedores a un permiso para reabrir y una autorización con protocolos.
  • Designar un comité o persona responsable de la implementación, seguimiento y supervisión de las medidas para la nueva normalidad en el marco del COVID-19.