La ciudad más poblada del país ha emitido una orden de detención y arresto de cualquier persona que pertenezca a la comunidad LGTB.
Todas las personas de la comunidad LGBT podrá ser perseguidas y arrestadas en la ciudad más poblada de Tanzania en los próximos días. El anuncio se dio el lunes y no ha tardado en sembrar un previsible pánico en el país.
Todo empezó con las declaraciones del gobernador, Paul Makonda, de la principal ciudad del país, Dar es Salaam. Makonda informó que ha creado un equipo formado de una decena de personas para investigar e identificar a personas de la comunidad LGBT. Entre otras medidas, el gobierno de Tanzania también promueve la “cura” de la homosexualidad.
El Gobierno central se ha desvinculado de la medida asegurando que las opiniones de Makonda "no son las del Gobierno". "Al estado le gustaría aprovechar esta oportunidad para asegurarle a la gente que continuará respetando a todas las organizaciones relacionadas con los derechos humanos", ha asegurado un comunicado del Ministerio de Exteriores aunque la declaración no ha criticado las palabras del gobernador ni ha ofrecido protección a la comunidad de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales.
En Tanzania, las leyes prohíben expresamente mantener relaciones con alguien del mismo sexo; sin embargo, este anuncio busca endurecer más la ley y reprimir aún más a la sociedad civil.
“El gobierno tiene el deber de proteger a todo el mundo en Tanzania y valorar sus derechos humanos sin discriminación. Debe tomarse esta obligación muy en serio” (Joan Nyanyuki, Amnistia Internacional)
Makonda también instó a la población a delatar a sus vecinos, lo que ha contribuido a crear un clima de presión y persecución que se cierne sobre toda la comunidad. Y que solo acaba de empezar. Estas directrices, enviadas desde lo alto del comisionado, fomentan la violencia y el odio y anticipan un esperable clima de impunidad que generará mayor violencia e intimidación.
Las asociaciones no han tardado denunciar la reforma. “El gobierno tiene el deber de proteger a todo el mundo en Tanzania y valorar sus derechos humanos sin discriminación. Debe tomarse esta obligación muy en serio”, explicó el responsable de Amnistía Internacional en África, Joan Nyanyuki.
