Y antes de que me malentienda con el título, no me refiero a cuando un amigo te anda pedaleando la bicicleta, sino a los estrepitosos cambios de ideología de ciertos personajes que buscan participar en el actual proceso electoral y que tiene su definición en junio de este año.

Vamos a explicar entonces. Ya sabemos que, en esto de la política mexicana, las ideologías pasan a segundo plano cuando de intereses se trata, pero lo que si extraña e intriga es lo que está sucediendo dentro de Morena a la hora de seleccionar a sus candidatas, candidatos y candidates.

Es desconcertante observar cómo el autollamado segundo piso de la 4T se ha convertido en un escenario donde las estrategias y los pactos se entretejen de una manera poco clara y con muchas sorpresas.

Morena, en un intento de democratizar todos sus espacios, se ha sumergido en un proceso que, a falta de una mejor definición, podría calificarse como una danza de concesiones, más que de alianzas. Este juego político tan peculiar parece desafiar la supuesta ventaja abrumadora que pregonan la mayoría de las encuestas y que vaticinan un arrollamiento brutal en contra de la oposición, casi tan parecido al de 2018; tal pareciera que todos esos números son una falacia, pues, las maniobras tan contradictorias, como desesperadas que han llevado a cabo, sugieren una preocupación electoral.

Bajo este contexto, se vislumbra una involución política evidente, donde porciones de poder son cedidas a personajes, grupos e intereses que no son precisamente los que han defendido al morenismo. Sorprendentemente, se abre paso a recién llegados, cuyo historial ha sido, en ocasiones, ofensor de los principios propugnados por el obradorismo.

‘¡Nombres! ¡Nombres! ¡Nombres!’ Es algo que seguramente estará exigiendo en este punto de la lectura y como mi pecho no es bodega, pues ahí le va un caso muy particular que ilustra este curioso fenómeno.

El ejemplo más claro es el de Rommel Pacheco, el aclamado exclavadista que en otro tiempo prometía su respaldo a Xóchitl Gálvez y que, en su momento, como Diputado del PAN, se alineó en contra de las reformas propuestas por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, colocándose así en la lista de presuntos traidores a la Patria. Pues ahora resulta que, en un giro aún más asombroso que esos que se aventaba en las Olimpiadas, se presenta ahora, bien envuelto en bandera guinda, como el virtual candidato de Morena en el municipio de Mérida.

¡Oh la vida! Como este episodio hay muchos a lo largo del País y más que una crítica feroz, invita a la reflexión sobre los cambiantes matices de la política actual. ¿Es acaso una estrategia deliberada o simplemente la naturaleza voluble de un sistema político en constante evolución? En este escenario, Morena nos desafía a cuestionar las percepciones convencionales y a aceptar que la política, al igual que la vida, puede ser una danza compleja donde los protagonistas cambian sus pasos en respuesta a los nuevos giros del guion. En este intrigante ballet político, queda por verse quiénes serán los próximos bailarines que se unirán a la escena y cómo sus movimientos moldearán el futuro del País.

Y pues ya, mucha reflexión por hoy, mejor vámonos con lo bueno, lo malo y lo feo.

Lo bueno: mmm… la verdad es que yo no encuentro lo bueno de este asunto de estar cambiando de partido en partido en busca del poder y no en favor del pueblo, pero sí Usted lo encuentra, ahí lo leo en mi cuenta de (X)Twitter. Lo malo: la búsqueda del poder por el poder. Lo feo: que es algo que seguirá pasando.

No está de más decir que esto es a título personal.

Fíjense nada más… que algo parecido ocurre en Cuernavaca. Un señor que hace 6 años perdió la capital vestido de panista y que hace 3 años tuvo una estrepitosa derrota enfundado con los colores de Fuerza por México, ahora ya es de izquierda y busca ser el candidato de Morena para la Presidencia Municipal de Cuernavaca. Lo más seguro es que, en caso de que si le den ese premio, volverá a perder y desaparecerá otro trienio, la pregunta no es quién es este personaje, pues ya deben saber que hablo de Javier Bolaños, sino, qué partido va a representar en 2027. ¡Ja!

Fuera de contexto: ser honesto también radica en aceptar cuando uno no es apto para el puesto que le ofrecen y, por más jugo$a que sea la oferta, pues, hacerse a un lado.

¡Saludos… hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de pasada a aquellos que obtienen título y cédula profesional en menos de 24 horas!

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