Los debates entre políticos, concebidos para ser el escenario donde se exponen ideas y planes de gobierno, en los últimos años se han convertido en máquina de comedia y una oda a lo bizarro, como olvidar joyas como ‘el Internet de las cosas’ o ‘Ricky, riquín… canallín’. Pero, claro, no todo es siempre risas y diversión, en otras ocasiones esos espacios se convierten en un espectáculo de confrontación personal.

En teoría, estos eventos son oportunidades valiosas para que las y los candidatos presenten sus visiones y soluciones a los desafíos que enfrenta la sociedad. Sin embargo, con demasiada frecuencia, los debates se desvían hacia ataques personales y desacreditación del oponente mejor posicionado, desviando la atención de lo que realmente importa: el bienestar de la comunidad.

En lugar de enfocarse en las políticas públicas y en cómo mejorar la vida de las y los ciudadanos, algunos políticos optan por estrategias que incluyen la denostación, resaltar errores pasados o incluso desviar el tema hacia asuntos irrelevantes. Esto lleva a que los debates se conviertan en una guerra de palabras y egos, donde la retórica vacía y los golpes bajos dominan el escenario.

Sería más constructivo para la sociedad que los debates se centren en el intercambio de ideas concretas y propuestas realistas para abordar los problemas que enfrentamos. Los moderadores también desempeñan un papel crucial en este sentido, al plantear preguntas que estimulen la reflexión y fomenten el debate sustantivo, en lugar de ser tendenciosos y parciales como ha ocurrido en últimas fechas.

En conclusión, los debates políticos deberían ser vistos como oportunidades para el diálogo constructivo y la presentación de propuestas, en lugar de convertirse en espectáculos de confrontación y descalificación personal. Es responsabilidad de todos los involucrados, desde los candidatos hasta los moderadores y el público, trabajar juntos para garantizar que estos eventos cumplan su propósito original: informar a los votantes y fortalecer la democracia.

Antes de que me debatan lo que acaban de leer, mejor vámonos con lo bueno, lo malo y lo feo. Lo bueno: los memes que surgen en cada debate. Lo malo: el reloj del INE. Lo feo: cuando presentan láminas y las ponen al revés.

No está de más decir que esto es a título personal. Fíjense nada más que…

Xóchitl Gálvez por fin se dignó a regresar a Morelos, pero con la convocatoria que tuvieron sus eventos, como si no hubiera venido, muy poca gente si la comparamos con las visitas que ha hecho Claudia Sheinbaum.

Fuera de contexto: Tanto se ha intentado avanzar para erradicar la violencia en contra de la mujer que parece increíble que aún existan partidos, como el PAN, PRI y PRD, que vayan a postular a hombres que no solo tienen la fama, sino que hasta denuncias tienen en su contra por agredir a mujeres.

¡Saludos!

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