Lo sorprendente de que se viniera abajo la contrarreforma eléctrica propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador, no fue que por primera vez en la historia se rechazara una reforma constitucional enviada por el Ejecutivo, sino que, después de más de tres años de que Morena asumió el poder y en un domingo de resurrección, por fin pudimos ver un destello de oposición, la misma que había bailado, legislativamente hablando, al son que la autodenominada cuarta transformación tocó durante todo este lapso.

Ante tal “heroica hazaña”, irónicamente es su trabajo, la oposición se autoproclamó vencedora de esa batalla de egos. Sin embargo, su “victoria”, más allá de lograr ponerle un alto al partido en el gobierno, se percibe más por aguantar los embates y las presiones para lograr que el PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y PRD se dividieran a la hora de la votación de la reforma eléctrica. 

Cabe destacar que esta unión que, fuerte y claro, profesan por todos lados y con la que se dicen estar listos para afrontar las elecciones venideras y, en especial, la del 2024, parece ser una reacción bastante tardía ante la operación que Morena puso en marcha desde hace tiempo y que, según las encuestas, les augura el triunfo en 4 de las 6 gubernaturas que se eligen este año. 

Sin tomar en cuenta a Movimiento Ciudadano porque es un ente político difícil de predecir a quien brindará su apoyo y haciendo un análisis del porqué difícilmente la alianza Va Por México (PRI-PAN-PRD), electoralmente hablando, dará la vuelta al trabajo que ha sentado Morena, se reduce a que en la estructura de esos tres partidos, no se encuentra una figura destacable que pueda si quiera generar empatía y simpatía entre la ciudadanía, ya no digamos hacer sombra y contrarrestar la alta popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, tomando en cuenta que fue la retórica del mismo presidente la que logró la unión inquebrantable de la oposición.

Ahora bien, esta narrativa de héroes y traidores, que dejó la maratónica sesión legislativa del domingo pasado, solo abona a que el clima de polarización en México, que de por sí ya es muy evidente, siga creciendo. Hechos, acciones y actitudes que no abonan a la reconciliación y al diálogo que tanto hace falta, los personajes y partidos políticos deberían entender que las y los mexicanos somos mucho más que eso.  

No está de más decir que esto es a título personal.

¡Extra! ¡Extra! Gerardo Becerra Chávez de Hita presentó una denuncia por actos de corrupción en contra de un gobernador (no importa cuando lea esto).

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

 

Por: Omar Arizmendi Hernández / opinión@diariodemorelos.com

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