Desde su estreno en 2016, Stranger Things se consolidó como una de las producciones más influyentes de la televisión contemporánea. Creada por los hermanos Duffer, la serie combina ciencia ficción, terror y drama juvenil con una fuerte carga nostálgica de los años 80, logrando una conexión intergeneracional que pocas ficciones han alcanzado.
Ambientada en el ficticio pueblo de Hawkins, Indiana, la historia inicia con la misteriosa desaparición de un niño y la irrupción de fenómenos sobrenaturales vinculados al “Upside Down”, una dimensión alterna que amenaza la realidad. A partir de ahí, la narrativa crece en escala, complejidad emocional y ambición visual, sin perder el eje humano de la amistad, la pérdida y el paso a la adultez.
