Cuernavaca, MORELOS .- “Sentía que me ahogaba. Me faltaba la mitad del oxígeno que normalmente se respira, y eso me dio mucho miedo”, recuerda Jonathan Ortiz Pérez, de 28 años de edad, quien logró recuperarse del  virus SARS CoV-2, causante de la enfermedad de COVID-19.

      Es padre de tres hijos, dos niñas de 4 y 9 años de edad y un niñoo de 1 año y medio. 

      Este joven trabajaba como chofer en el servicio del trasporte público, de allí mantenía a su familia, pero el día 6 de mayo, al final de su jornada laboral, regresó a su casa con unos síntomas que lo alertaron: dolor de cabeza, fiebre y un fuerte dolor en todos los huesos.

       La víctima de COVID-19, Jonathan Ortiz, nos relata su pesadilla: “Saber que yo podría tener COVID y ver en las noticias que mucha gente se está muriendo de esta enfermedad me dio terror; pero como soy un fiel creyente en Dios, no pensé nunca negativo. Tengo tres hijos y recuerdo que justo en la noche en que se presentaron los síntomas decidimos mi mujer y yo que todos se irían a quedarse con mi suegra y dejarme aislado”. 

      Y y así fue, dice que esa fue la mejor decisión de su vida, pues temía en contagiarlos.

      “Al otro día de que presente los síntomas avisé a la base de la ruta en la que trabajo y mi patrón me dijo que me fuera a hacer los exámenes médicos. Cuando hice los estudios para saber si era COVID-19, me dijeron que me fuera a mi casa y me aislara, por si de casualidad llegara a estar contagiado, que ellos me hablarían por teléfono para avisarme de los resultados”. Cuatro días después recibió por teléfono la confirmación.

       “Nunca pensé en morir. Mi madre y mi abuela, que creen en Dios, hicieron muchas plegarias por mí y pidieron por mi pronta recuperación”, relata Jonathan.

Perdió la salud  y el trabajo
En mi chamba manejo mucha morralla y creo que así fue como me contagié; por eso aconsejo a la gente que cuando llegue a su casa ponga las monedas en un recipiente con agua y jabón, para desinfectarlas”, recomienda.

    “También me dejó algo muy feo en mi vida pues fui despedido, no por mi patrón sino por la presidenta de la ruta, quien pretextó que los de la Secretaría de Movilidad le pidieron que no volviera a trabajar.

      “Al gobierno quisiera decirle que apoyen a la gente que está pasando por este mal, pues ellos tienen los datos de quienes son, y pueden apoyarlos”, llama Jonathan Ortiz.

Así que me quedé sin empleo y tuve que empezar nuevamente. Ahorita ando manejando un taxi y de esta forma seguir manteniendo a mi familia, pues soy la cabeza de familia, y también agradezco mis parientes, mi patrón y ahora ex compañeros, por su apoyo.”  Jonathan Ortiz,  sobreviviente

Nunca pensé en morir

Experiencia. Jonathan Ortiz relató su experiencia al contagiarse de COVID-19.

Por: Luis Flores / [email protected]

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