Hace apenas seis meses, el 26 de septiembre de 2025, Leyla Monserrat, una joven de 15 años que vivía con su madre en el ejido El Desierto, en el municipio de General Plutarco Elías Calles (Sonoyta), salió de su casa engañada por quienes decía que eran sus amigas. Nunca regresó. Hoy, su nombre se ha convertido en sinónimo de dolor, indignación y cuestionamientos profundos al Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes en Sonora y en todo México. Dos menores —Britany Michel, de 15 años, y Monserrat, de 13 años al momento de los hechos— la ataron, la vendaron, la estrangularon y grabaron su agonía en video. El juez les impuso penas que la familia considera un insulto: 2 años y 10 meses de internamiento para una y solo 11 meses de libertad asistida para la otra, quien ya está libre y reside en Puerto Peñasco. La reparación del daño moral fue fijada en 5,657 pesos mancomunados.

La madre de Leyla, Carmen Angélica Becerra Valencia, no oculta su rabia ni su determinación. “¿Dónde queda la justicia para mi hija? No es por el dinero, pero es una ofensa. Le quitaron la vida de la manera más cruel y no reciben un castigo real”, ha declarado públicamente. Los gastos funerarios superaron los 30 mil pesos. Becerra no ha cobrado la reparación y sus abogados preparan una apelación dentro de los siete días hábiles para buscar la pena máxima permitida para menores: cinco años de internamiento. “Yo no voy a descansar hasta que se haga justicia. No solo por mi hija, sino para que esto no le pase a otra familia”, advierte.

El crimen que fue grabado como un “juego”

Según la investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES), todo fue planeado. Las dos adolescentes invitaron a Leyla con el pretexto de una “sorpresa”: presentarle a un muchacho. La llevaron al domicilio de Britany, en la ranchería Flor del Desierto. Allí la ataron a una silla, le vendaron los ojos y, mientras reía pensando que se trataba de algo inocente, colocaron una cuerda alrededor de su cuello. El estrangulamiento duró casi un minuto. En el video —clave en el proceso y presentado ante el juez— se escucha cómo le reprochan “asuntos pendientes”, le gritan groserías y se hacen señas entre ellas. Leyla dejó de moverse. El video se cortó. Después, “descompusieron” el cuerpo, le echaron cal y lo enterraron en el patio de la casa para ocultar el crimen.

Leyla fue reportada como desaparecida el 25 de septiembre de 2025. Su cuerpo fue hallado el 1 o 2 de octubre en el mismo ejido. El dictamen forense determinó asfixia mecánica como causa de muerte. Inicialmente se investigó a un hombre apodado “El Kalusha” o “Minimi” (Martín “N”), quien apareció muerto días después, pero las huellas dactilares y el video apuntaron directamente a las dos menores, quienes eran sus “amigas”. El caso fue judicializado bajo el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes.

Sentencias que provocan indignación nacional

El juez oral especializado Fernando Krimpe Félix dictó las medidas el pasado marzo de 2026:

  • Britany Michel: 2 años y 10 meses de internamiento (aún cumple la medida).
  • Monserrat: 11 meses de libertad asistida (ya liberada y vive en Puerto Peñasco).
  • Reparación del daño moral: 5,657 pesos mancomunados.

Los delitos imputados fueron feminicidio y violación a las leyes sobre inhumaciones y exhumaciones en perjuicio de la salud pública. La familia y la opinión pública consideran que las sanciones no corresponden a la crueldad del acto ni al dolor causado. “Las pruebas eran contundentes: ellas mismas grabaron cómo le arrebataban la vida a mi hija”, insiste Carmen Becerra.

En redes sociales, el caso ha explotado. En Instagram, Facebook y X (antes Twitter) circulan videos y publicaciones con hashtags como #JusticiaParaLeyla, #Sonoyta y #IndignacionSonora. Usuarios exigen el nombre del juez, revisiones legales y reformas al sistema de justicia juvenil. Este domingo 6 de abril de 2026, Leyla habría cumplido 16 años. Su madre y familiares no celebran: protestan y exigen que el caso no quede en el olvido.

El dolor de una madre que no se rindeCarmen Becerra ha relatado en entrevistas y lives cómo las menores planearon todo con frialdad. “La sacaron con mentiras de mi casa, haz de cuenta que le dijeron que le iban a presentar a un muchachito”, contó. Denuncia que se le impidió estar en audiencias clave y que existían amenazas previas entre las adolescentes por “asuntos pendientes” que no fueron un simple impulso. “Se ensañaron con ella”, afirma. La madre no descarta que haya más cómplices y ha exigido que la investigación continúe.

Un debate mayor: la justicia para adolescentes en México

El caso Leyla no es aislado, pero ha puesto bajo el microscopio el marco legal que limita las sanciones para menores de edad en delitos graves. En México, el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes prioriza la reinserción social, con topes máximos de cinco años de internamiento para los mayores de 14 años en casos graves. Sin embargo, cuando el crimen es tan atroz —feminicidio grabado, ocultamiento del cuerpo y simulación de amistad—, muchas voces exigen un equilibrio entre derechos de los menores y protección a las víctimas.En Sonoyta y San Luis Río Colorado, la comunidad sigue conmocionada. Familiares y colectivos feministas han alzado la voz en el Centro de Justicia. “No es justo que por ser menores puedan arrebatar una vida y salir libres, mientras mi hija ya no está”, dijo la madre en un video viral.

¿Qué sigue para la familia de Leyla?

Los abogados de Carmen Becerra preparan la apelación y no descartan un amparo. La madre ha señalado públicamente que continuará luchando “hasta las últimas consecuencias”. Mientras tanto, el video del crimen —que ella describe como “contundente”— sigue siendo la prueba más dolorosa y reveladora.

El caso Leyla Monserrat ya no es solo una tragedia local. Es un espejo de las fallas y los dilemas éticos de la justicia mexicana ante la violencia contra las mujeres y las niñas. Mientras una de las responsables camina libre en Puerto Peñasco, en el ejido El Desierto una madre sigue exigiendo que el nombre de su hija no se borre.Justicia para Leyla. La frase se repite en miles de publicaciones. La familia no descansará. Sonora tampoco olvida.

Ve el video en: https://x.com/Libre_Prensa_/status/2040492482350194986

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