Después de que su bebé falleciera a las tres horas de nacido, Sierra Strangfeld se quedó con los brazos vacíos y los senos llenos, por lo que decidió donar la leche materna destinada a ser el alimento de su bebé.

 

La mujer residente de Wisconsin, Estados Unidos, soñaba con darle a su hijo el alimento que su cuerpo produciría para él, sin embargo, esto no fue posible después de que el pequeño Samuel falleciera víctima del síndrome de Edwards.

La trisomía 18 o síndrome de Edwards es un raro padecimiento que se deriva de un problema en la división celular que dota al bebé de tres copias del material del cromosoma 18, en lugar de las 2 copias que se poseen normalmente.

La presencia de este material genético extra provoca problemas en el desarrollo y crecimiento del feto, la placenta y del cordón umbilical durante el embarazo.

Esta condición se presenta en uno de cada 2 mil 50 embarazos y en uno de cada 6 mil nacimientos.

El pequeño Samuel murió en septiembre pasado a las tres horas de nacer.

Tras el fallecimiento del pequeño, Sierra no se quedó de brazos cruzados y decidió donar su leche para ayudar a otros bebés.

La leche materna es de vital importancia en el desarrollo de los bebés, especialmente en el de neonatos prematuros.

La joven madre extrajo la leche de sus senos día y noche, pues en caso de no hacerlo con esta frecuencia podía bajar su producción, por más de 60 días.

El esfuerzo de sierra no fue en vano, pues logró recabar 14.78 litros para donar al banco de lecha local.

A pesar de su pérdida, y del dolor que esta le causaba, Sierra siguió adelante aunque presentaba cansancio físico y mental.

“Aunque había veces que estaba enfadada y cansada, porque es muy difícil hacerlo cuando no está tu bebé, una parte de mi sentía que estaba conectada con Samuel”

Sierra afirmó que el esfuerzo, que la llevó a donar casi 15 litros de leche materna, lo hizo en memoria de su pequeño bebé.