Para escapar de la atracción terrestre, un cohete necesita desplazarse a 11 km/s.

Si cada estrella de la Vía Láctea tuviese el tamaño de un grano de sal, entre todas podrían llenar una piscina olímpica.

La vida microbiana puede sobrevivir en el sistema de refrigeración de los reactores nucleares.

Los microorganismos han vuelto a la vida después de haber permanecido congelados en capas de hielo subterráneas durante 3 millones de años.