El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, escribió ayer 18 de enero, en el diario La Jornada que como “las grandes colecciones de arte del mundo han sido tradicionalmente donadas a museos por magnates industriales y empresariales, como los acereros en Estados Unidos o los algodoneros en Europa (...) pareciera ser una buena idea que un patrimonio que contiene invaluables piezas artísticas para el pueblo mexicano se quede en nuestro país”.

 

Se refería, claro está, a la gran colección de arte, documentos y edificios históricos que son propiedad de Fomento Cultural Banamex, fundado en 1971, que junto con los bienes del Banco Nacional de México pasó a ser parte de los activos de la filial mexicana de Citigroup cuando éste los compró en 2001.

 

Ebrard aludió al rescate bancario realizado por el gobierno de Ernesto Zedillo para justificar su posición: “... si se considera que el Grupo CitiBanamex alcanzó utilidades relevantes en México cercanas a los 30,000 millones de pesos en 2019, producto del rescate de 1995 a través del Fobaproa, el cual tuvo un costo total de más de 650,000 millones que continuamos pagando cada año los contribuyentes (...) Hoy, los mexicanos pagamos 43,000 millones anuales por concepto del rescate bancario, del cual una buena parte es para el Grupo CitiBanamex, por lo que sería un gran gesto con el pueblo mexicano si esta institución financiera donara su acervo artístico a México”.

Efectivamente sería un gran gesto, pero el funcionario parece olvidar que Citibanamex es un negocio y no una institución de beneficencia. Su objetivo es obtener utilidades y no regalarlas.

Ahora bien, si la vasta colección que está en manos de Citibanamex pasara a ser propiedad del Estado mexicano, ¿con qué recursos se mantendría en óptimas condiciones, por lo menos durante los años en que se mantenga en vigor la austeridad republicana, que ha limitado el gasto que el gobierno le dedica a la cultura?

 

Este año, la Secretaría de Cultura (SC) y la de Educación Pública (SEP), que son las únicas que cuentan con presupuesto cultural, ejercerán conjuntamente 19,103 millones de pesos (0.27% del PEF), lo cual continuaría siendo inferior al presupuesto aprobado en 2013, cuando el gasto en cultura alcanzó sus máximos históricos (0.49% del PEF).

 

Y, comparado con 2020, también recibirán menos dinero el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (-4.8%), EDUCAL (-33%), Canal 22 (-20%), Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (-9.7%) y Radio Educación (-8.7%).

La realidad es que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador está más interesado en construir una refinería, un aeropuerto, varios ferrocarriles y realizar absurdas consultas populares que en promover el arte y la cultura. Ni la cultura de los pueblos originarios se salvó este año de la guillotina presupuestal. Comparado con 2020, la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas recibirán 12% menos recursos este año.

Ebrard debería ampliar su recomendación y explicar con qué dinero se mantendrá la colección de Citibanamex y de dónde se obtendrá.

Mientras, su propuesta es inviable.

Por: Eduardo Ruiz-Healy

Twitter: @ruizhealy
Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy
Instagram: ruizhealy
Sitio: ruizhealytimes.com


Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado