A algunos senadores no les agrado nada la presencia del vocalista de Café Tacuba, Rubén Albarrán en el Senado y no fue por el “curioso” outfit que decidió llevar al lugar, sino por la manera en que se dirigió a ellos.

“Saludos y empáticos saludos, hijos de la chingada”, fue como Rubén Albarrán comenzó su participación en el foro “Los costos de la masculinidad tóxica: retos y alternativas para la igualdad y el bienestar" y no para dirigirse a los legisladores, sino para explicar el origen del machismo mexicano. Un tanto evocativo del Laberinto de la Soledad, de Octavio Paz.

De inmediato se pusieron a tuitear contra la participación de Albarrán. “Morena no se conforma con el circo que se monta todas la mañanas en Palacio Nacional, ahora se trajo estas payasadas al Senado”, opino el senador jarocho, Julen Rementeria.

 

Rubén Albarrán aclaró que su introducción no era para agraviar al auditorio, en el cual se encontraban también académicos y jóvenes invitados, sino para explicar el génesis de nuestra historia como país. Sin embargo, Rementeria y otros senadores del PAN mostraron su disgusto, indicando que en la Cámara caben todas las expresiones siempre y cuando haya “respeto y mesura”.

La presencia de Rubén Albarrán en el Senado fue por exhortación de la senadora de Morena, Citlalli Hernández. En el evento se mostraron los resultados de un estudio que señala que México pierde mil 400 millones de dólares al año debido a conflictos asociados a la masculinidad tóxica: hombres que ejercen violencia sexual y escolar pero tras de su euforia ocultan problemas como depresión y alcoholismo.