CUERNAVACA, MORELOS.- Sentimientos encontrados y diversas historias tienen los padres de los pequeños que acuden a la equinoterapia, algunos de superación, otros de impotencia al no poder ayudar más a sus hijos, pero cada uno tiene una historia diferente.

Mauricio Bobadilla es padre de un pequeño de 4 años y 10 meses, diagnosticado con el espectro autista con aspenger, quien junto con su esposa al percatarse de ello y ante la necesidad de sacar adelante a su hijo, se dieron a la tarea de buscar ayuda, así fue como llegaron a la equinoterapia que brinda la Policía Montada.

“Obviamente con la necesidad de que mi hijo estuviera incluido y no excluirlo que es un tema que en la sociedad entera los están excluyendo, nos vamos a la necesidad de buscar, hasta que una persona nos dijo que es en Temixco (equinoterapia)”, precisó.

A seis meses de la equinoterapia, Mauricio relata que anteriormente su hijo no podía decir frases cortas por más que lo motivaban, “hemos visto demasiados avances, hoy en día que mi hijo me diga: papá te amo, papá tengo sed, papá no quiero o papá si quiero, eso para mí es quebrantarme y llorar porque veo seis meses que no lo ví, por más que yo lo propiciaba”.

Así como Mauricio, Diana Edith Juárez es una mujer que tiene un pequeño de 9 años con síndrome de down, quien relató que desde hace nueve meses que su hijo toma la equinoterapia es más obediente, tranquilo, “perdió el miedo a los caballos, y le gusta mucho venir aquí a la equinoterapia”.

“Es difícil andar corriendo con él, porque desgraciadamente la sociedad y la comunidad los discriminan mucho, pero bueno hay que echarle muchas ganas, a ellos los ven más diferentes, más raros, pero echándole ganas sale uno adelante con ellos”, expresó.

Asimismo, Leticia Morales, es madre de Jadziri, una pequeña diagnosticada con retraso psicomotriz, a quien en un principio le habían dicho que su problema era en parte del cerebro, ellas llegaron prácticamente desde que inició el programa de equinoterapia, el cual le ha servido mucho.

“Jadziri ya tiene más movimiento en las manos, en los pies, en la parte de la columna ya tiene mucho movimiento, y ha tenido mucho avance, es más tranquila, ya entiende más”, relató su madre.

Ellos son sólo algunos de los padres, cuyos hijos han sido beneficiados con las sesiones de equinoterapia que otorga la Comisión Estatal de Seguridad Pública (CES).

Por: Arturo Iradier
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