Pocos días pasaron para que las principales avenidas de la capital lucieran de nuevo llenas de manifestantes. En días anteriores, antorchistas hicieron de las suyas y ayer tocó el turno de los profesores disidentes, quienes organizados en dos bloques, uno en Chipitlán y otro en Plan de Ayala, desquiciaron la vialidad por algunas horas, causando retrasos y pérdidas económicas a conductores del transporte público, así como desesperación den pasajeros.

Sin paso. Las calles aledañas a avenida Morelos lucieron congestionadas, en su mayoría por taxistas que intentaban pasar.

Que hay paro, pues me acuesto. Un pasajero, al ver que no hubo paso y tardaría en volver a su destino, se bajó de la ruta y mejor se puso a descansar bajo la sombra de un árbol.

Fotos: Valeria Ortega / DDM