Son tantos los temas que rondan mi pelona cabecita, para compartir con ustedes, estimados lectores en este espacio periodístico, que la verdad sea dicha que no sé por dónde empezar.

Primero pensé en escribir que, a los Pumas, a mis queridísimos Pumas se les acabó la paciencia y como suele ocurrir el hilo siempre se rompe por lo más delgado, de modo que la directiva universitaria decidió prescindir de los servicios de David Patiño, quien en mi opinión era el Técnico ideal para la escuadra estudiantil, para traer a Bruno Marioni que tiene a su favor el haber pertenecido a la institución; pero que, sus números como timonel no avalan su contratación; sin embrago, merece el beneficio de la duda y ojalá logre cristalizar un buen trabajo al frente del equipo representativo de nuestra máxima casa de estudios.

Después, pensé que sería buena idea compartir mi opinión respecto al regreso al terruño querido de Carlos Salcedo y Miguel Layún, luego de jugar en el viejo continente. La mayoría de los “porristas” afirman que no es un retroceso ¡Quiero creerles! Aunque en la sultana del norte los dos equipos están felices con dichos, un para Tigres y otro para rayados, en mi opinión la obra se titula: “regreso sin gloria”.

Y hablando de contrataciones, luego de una larga novela, finalmente los de Coapa anunciaron con bombo y platillo la adquisición del chileno Nico Castillo, lo que no me sorprende, porque históricamente el América ha codiciado a los futbolistas que triunfan en Pumas. La lista de los exfelinos que han terminado vestidos de azulcremas es muy larga, como ya lo hemos comentado en otras ocasiones; mientras que, la de los americanistas que han tenido la fortuna de ponerse la azul y oro (a Dios gracias) es casi nula.

También pensé en referirme al penoso hecho de que el cancerbero Pablo Larios Iwasaki se nos adelantó en el camino. Portero de excelencia, cuyo comportamiento fuera de las canchas no me parece un buen ejemplo ¡Descanse en paz! Llamó poderosamente mi atención la gran cantidad de mensajes en redes sociales que manifestaban su pesar; me parece que, si tanto lo querían, mejor lo hubieran ayudado en vida.

Pasó por mi mente comentar del Super Bowl, ejemplo de mercadotecnia que, a partir de 12 minutos de juego efectivo, son capaces de armar una parafernalia que mantiene en vilo, durante 5 horas, a millones de fanáticos alrededor del mundo.

Pero en lo que me decidía a que tema referirme… ya se me acabó el espacio.

Reglas y reglazos
eduardo Brizio
ebrizio@hotmail.com