El pasado 7 de abril amanecimos con la noticia de que, el International Board, órgano supremo, encargado de redactar las reglas que rigen nuestro querido deporte, tomó la decisión de hacer algunos cambios, que entrarán en vigor a partir del 1 de junio del presente.
Pero, como dijo el desvalijador de coches: “vamos por partes”. El Board, durante los mandatos de: Joae Havelange (24 años) y Joseph Blatter (17 años), estuvo prácticamente borrado del mapa; toda vez que, era la FIFA la que se despachaba con la cuchara grande; por un lado, estableciendo muy escuetos cambios en el reglamento y por el otro, ignorando prácticamente a los “legisladores oficiales”; es decir, al International Board.
Vientos de cambio soplaron en el máximo (iba a decir: “y también corrupto”) organismo, sufriendo una sacudida que cimbró hasta las entrañas al “cártel de pantalón largo”, culminando el escándalo con el hecho de que Gianni Infantino fuera ungido como el mandamás de la FIFA.
Con Infantino al frente, el Board, como si se tratase el “Ave Fénix” resurgió de sus cenizas y tras largo tiempo en el ostracismo, de nueva cuenta tomó el mando; sin embargo, en todos esos años de sequía, acumularon una serie de resentimientos; tanto así que, el día que recobraron la voz y el voto en el futbol, lo hicieron de manera abrupta, estableciendo cambios en la regla nunca antes vistos, dándole rienda suelta a todas los sueños, ilusiones y fantasías reprimidos durante más de tres décadas.
Seguro estoy que, la grandeza de las reglas del futbol radicaba en que eran simples y establecían lineamientos generales. Si bien es cierto que esto provocaba polémicas y ambigüedades; también lo es que, de esa manera se convirtió en el deporte más popular del planeta.
Con la implementación de los cambios, la regla se volvió casuística; es decir, dejó de marcar lineamientos generales, para pasar a ocuparse de casos muy particulares; según esto, para acabar con las ambigüedades y polémicas, convirtiendo a las leyes del balompié en un “recetario de cocina”, modificando un juego simple, en otro mucho más complejo e incomprensible para muchos.
Entre los cambios más significativos que entrarán en vigor, se encuentra el hecho de que, jugar el balón con la mano no será sancionado cuando el contacto sea con la parte superior del brazo, pegada al hombro, lo que, en mi opinión, lejos de ayudar, complicará el accionar de los silbantes creando aún más polémica… salió peor el remedio que la enfermedad.
Por: Eduardo Brizio / ebrizio@hotmail.com
