Aumenta entre millennials


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se suicidan más de 800 mil personas —un factor considerado como la segunda causa de muerte en el mundo— como consecuencia de enfermedades como la depresión y otros factores mentales.

Dichas enfermedades afectan principalmente a la generación llamada milénica (millennials), es decir, esa población digital e hiperconectada que, con el crecimiento de internet y las nuevas tecnologías, ha visto cada vez más afectada su salud en diversos ámbitos “y probablemente si se supone que estamos hiperconectados, que potencializamos más las relaciones a distancia; sin embargo, estamos dejando de lado el contacto directo, tú a tú, que es realmente el que crea lazos, es cálido y da apoyo.

Aun así, con la digitalización sabemos que los milénicos son la juventud que se siente más sola que nunca, tal vez más de lo que se sentían sus padres, abuelos o bisabuelos, afirma la docente Montserrat Lacalle, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Ahora bien, con el confinamiento, esta situación se convierte, para algunos expertos, en aún más alarmante, pues existen factores que para algunas personas se pueden vivir como más negativos que para otras, asegura Lacalle.

Para la doctora Lacalle, la persona que intenta suicidarse sabe, en el fondo, que lo que está intentando hacer es aliviar su sufrimiento, ese malestar que está viviendo: Al no poder continuar adelante con esa situación adversa, hace una interpretación errónea de la situación, y la única salida que ve es quitarse la vida.

En México, la tasa de suicidios ha incrementado 15% en los últimos años; para los expertos, detrás de estas conductas suicidas están la depresión y otros trastornos psicológicos o psicopatológicos, los cuales se deben tratar con un especialista.

En el caso de la depresión, aunque la persona es consciente de que está sufriendo una enfermedad, para algunas no es fácil aceptarlo, y como primera medida intentan salir adelante solas; por eso el entorno juega un papel importante en dichas personas, ya que si se cuenta con alguien cercano, la persona afectada se irá abriendo al tema, de tal manera que se anime a recibir terapia.

“Las personas que llegan a consulta llevan ya mucho tiempo con esta enfermedad y han intentado superar ese malestar por distintos medios, pero han visto realmente que no se trata de un malestar pasajero, sino que su voluntad está casi anulada y necesitan ayuda. Se podría decir que son conscientes de que no están bien, pero el grado de conciencia de que necesitan ayuda varía entre las personas”, explica Lacalle. 


Así como hay patologías médicas por las que las personas son incapacitadas, existen problemas psicológicos que pueden paralizar al individuo, de ahí parte la importancia de recibir terapia psicológica o psiquiátrica, ya que en algunas ocasiones el paciente puede necesitar un apoyo farmacológico.

Cómo  reconocer

Entre los signos más característicos están el llanto, la apatía, la adinamia, el insomnio, los cambios de apetito, la confusión o la lentitud para pensar o tomar decisiones, el desánimo, el pesimismo, el aislamiento social, una baja autoestima y la visión de un futuro desalentador.

Aceptación 

El tratamiento para estas personas se inicia con la aceptación de la enfermedad por parte de quien la sufre, decisión en la que no cabe juzgarse a uno mismo.

 

Fuente: UOC/Agencia

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