Para iniciar con esta columna, me gustaría primero platicarte qué es lo que hace un Infectólogo pediatra, con el objetivo de tener un panorama más amplio del tema que estaré desarrollando en el siguiente texto.

Un Infectólogo pediatra, es quien tiene una subespecialidad en donde se tiene que saber de todas las infecciones, aprender a discernir lo que forma parte de un proceso normal a un proceso infeccioso o inflamatorio, como especialistas, sabemos con mas detalle y profundidad, que todas las infecciones pueden ser desde muy banales hasta las que ponen en riesgo la vida y todo lo que trae consigo las medidas preventivas con el uso de vacunas y otros mecanismos.

Ahora si entremos en materia… Hoy te platicaré de un padecimiento muy común que se registra en los menores, el cual se ha convertido en la causa mas común de la consulta pediátrica, ya que son niños que de manera constante están teniendo infecciones, pero son infecciones que no ponen en riesgo la vida, que no acaban en un hospital. Sin embargo, dan muchas molestias a los papás y los niños que en muchos casos conviven con otros menores de manera constante o que van a guarderías.

Cuando los niños llegan a las guarderías, en muchos de los casos, en la institución, cuentan con protocolos en las entradas para evitar que los menores que presentan síntomas contagien a los otros niños. Sin embargo, pensar que esta es una opción para evitar contagios parece más una ilusión, pues en muchos de los casos cuando los menores llegan con algún contagio, pueden encontrarse en un periodo de incubación, no presentar síntomas, pero sí contagiar a otros niños.

Lo primero que hacemos como especialistas al detectar estas infecciones agudas recurrentes, es revisar si no existe un problema inmunológico de base en donde el paciente puede tener las defensas afectadas de nacimiento, y con ello poder llevar una ruta de abordaje diagnóstico y mejorar también el estado inmunológico.

Una vez que empezamos a revisar los síntomas, podemos detectar diferentes escenarios, entre ellos que tengan predominio de enfermedades respiratorias o que puedan tener alternancia con otras enfermedades, como gastroenteritis, dermatitis o confusión entre una alergia y una infección, es por eso por lo que es fundamental tener una ruta diagnóstica adecuada, poder hacer estudios para descartar alergias de base, sobre todo cuando existen familiares con alergias.

Todos los niños menores de 5 años tienen un sistema inmunológico inmaduro, por lo que se espera que estén más propensos a ciertos padecimientos, eso prácticamente por naturaleza, por lo que se debe de hacer énfasis en una alimentación adecuada, y el uso de algunos medicamentos que se llaman inmunomoduladores que nos ayudarán a mejorar la vulnerabilidad a este tipo de padecimientos.

Actualmente, existe una comparativa entre los niños que son cuidados en casa, versus los que son cuidados en guarderías, ya que, en el primero de los casos, los menores se enferman menos y los de guardería pueden visitar al pediatra hasta dos veces al mes por infecciones que podemos calificar en la mayoría de los casos como banales. Sin embargo, en el caso de los niños de casa, aunque la frecuencia de enfermedad es menor, su recuperación suele ser mas tardada y en varios de los casos no ser tan banales para darle paso a algunas complicaciones.

Este tipo de reacciones ante las infecciones, se relaciona con el entrenamiento del sistema inmunológico, que podemos ejemplificarlo como la condición física que tiene un deportista que entrena de manera constante, a quien no lo hace con frecuencia, ya que los menores que tienen un sistema inmunológico entrenado, quizás se pueden enfermar con más frecuencia por la convivencia constante con más niños y el ambiente pero con menos gravedad a diferencia de quienes no tienen este entrenamiento natural.

A los niños hay que dejarlos ser niños, sin cuidados extremos, dejarlos que anden descalzos, convivan, sean libres, claro que siempre teniendo el cuidado y supervisión de los padres.

Como adultos, se tiene que tomar importancia en alimentar de forma correcta a los menores, en la aplicación completa del esquema de vacunación, en revisar los factores de riesgo en los hogares, como el tabaquismo pasivo, que lo padecen los hijos de papás o tutores que fuman, en quienes, a pesar de salirse a fumar, el humo se queda impregnado en la ropa y provoca inflamación en los bronquios de los niños.

Hay que considerar que, por lo regular, los niños que acuden al pediatra dos veces al mes por alguna infección, se puede calificar como que están padeciendo infección aguda recurrente.

El tratamiento para este padecimiento es individualizado, dependiendo del origen del mismo y puede consistir en nutrición, vacunas, o reforzar el sistema inmune.

Recuerda que siempre es muy importante estar pendiente de los síntomas de los menores y acudir de inmediato a un especialista para que se dé el diagnóstico adecuado y tratamiento correspondiente.

Nos leemos en la próxima columna.

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

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