La fama de los juegos de azar no siempre es positiva. Se asocia con una serie de consecuencias negativas para los jugadores. Sin embargo, estas opciones de ocio, extendidas a nivel mundial y con años de antigüedad, ofrecen una serie de virtudes que tanto jugadores como la misma sociedad pueden aprovechar en otros quehaceres. Ejemplos personales como saber elegir decisiones adecuadas o gestionar determinados momentos de estrés son algunos escenarios. Otras enseñanzas se centran en los emprendedores, en adoptar situaciones del juego a la dirección de sus negocios.

México no es una excepción al desarrollo de empresas que ofrecen diferentes juegos de azar como una loable forma de entretenimiento. Siempre y cuando se practique de forma responsable. El país azteca también comienza a posicionarse en el mundo como un sitio de visita obligada, por parte de los jugadores profesionales, para asistir a torneos de póker. En consecuencia, la economía nacional recibe una sólida inyección económica que repercute positivamente en el Producto Interior Bruto (PIB): impuestos, licencias, tributaciones… así como el resto de los negocios que florecen y crecen en sintonía con el desarrollo de los juegos de azar.

El póker, bien sea jugado de forma amateur o profesional, influye en esa estimación de un crecimiento anual del 10% de los ingresos económicos del país a través de los juegos de azar. Actualmente, esa cifra gira entorno a los 600 millones anuales. E irá en aumento. México está posicionado como el segundo país del continente americano con mayor poder en este sector. Por delante, como supondrán, sólo están los Estados Unidos, con Las Vegas como centro de operaciones.

La creación de empresas de este sector repercute en un aumento de puestos de empleo (atención al cliente, informáticos, programadores u otros empleos), pero también en el desarrollo de otros negocios. De hecho, ahora mismo, en México, aquellas personas que desean emprender con sus negocios se fijan poderosamente en las virtudes del póker, y obviamente de los profesionales de este juego, donde hay que matizar que el azar carece de un elevado protagonismo.

En muchas escuelas de negocio del país azteca se transmiten diferentes habilidades propias del póker como ejemplo a poner en práctica a esos negocios que arrancan o ya han arrancado, y tengan o no una estrecha relación con este antiguo juego de naipes. ¡Tomen nota!

Conjugar varios factores: la clave

La estrategia y el dinero. O viceversa. Ambos aspectos son cruciales tanto para un profesional del póker como para un emprendedor. Cuando se juega a los naipes hay que saber trazar una buena estrategia, así como disponer de la velocidad y precisión adecuada para modificarla. La gestión del dinero es elemental. Hay que saber medir las inversiones durante una partida. ¿A qué les suena esto aplicado a la puesta en funcionamiento de un negocio? Si no se aplica correctamente, ese negocio no tendrá futuro.

Lógicamente, saber conjugar esos términos requiere de otros elementos. Algunos son de corto plazo y otro requiere de un aprendizaje. Ni un jugador profesional tomar las mismas decisiones después de varios años como actuante ni un empresario toma el mismo camino que cuando era emprendedor. Por eso, hay que saber, en ambos escenarios, evaluar las posibilidades para lo cual se requiere de una formación; de fijar unos objetivos reales a corto plazo y otros a más largo plazo; y de analizar a la competencia. El emprendedor deberá ampliar este espectro al sector en el que opere con su empresa.  

Vivir con el riesgo

Ambas profesiones son de riesgo. Si se toma una decisión, no hay marcha atrás. Habrá que adaptarse a la situación y reorganizar la estrategia. No es una tarea sencilla, y más porque estamos hablando de seres humanos. La gestión de las emociones es otro aspecto muy relevante. En el póker es crucial saber ocultar cualquier gesto que revele unas cartas desfavorables o no. Un emprendedor también deberá aprender que sus decisiones se tomen en frío, de manera calculada.

No todo es estrategia, aprendizaje o ver cómo trabaja la competencia. En el póker y en los negocios es vital estar alertar a las oportunidades que puedan surgir. Esa pizca de suerte que siempre es bienvenida. Ambos elementos intangibles aparecen como consecuencia de todo lo anterior. Bien es cierto, que esta oportunidad suele aparecer a más largo plazo.

Otro aspecto intangible está en el riesgo. Tanto jugador profesional de póker como emprendedor debe considerar que sus profesiones son de riesgo. Que sus decisiones, en un momento, desembocarán en resultados positivos y, en otros escenarios, esa cuota de riesgo será contraria. Es decir, se perderá. Porque ni en el póker ni en la empresa hay caminos seguros. Todos son sinuosos. En caso de ganar, habrá que reaccionar con calma. La euforia no es buena. Y si se pierden algunos pesos, siempre con elegancia y evaluando qué causas provocaron esa derrota.

Jugador de póker, un nuevo coach

Estas semejanzas han propiciado que los jugadores de póker, en su tiempo libre, dispongan de una nueva misión: coach de los nuevos emprendedores. O incluso de empresarios de éxito. Como ven, este juego de naipes ofrece muchas enseñanzas. Y sí, el estrés no está bien visto en el póker. Siempre tranquilidad. Ya saben… aplíquenlo en su vida diaria, y más en un país que corre y corre.

 

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