Cuernavaca, Morelos.- La cultura, la violencia y la lengua tienen un estrecho vínculo, razón por la cual a través de esta última se puede prevenir el fenómeno de la agresión, afirman especialistas.

La violencia cotidiana se mantiene a partir de la palabra por las estructuras sociales. Esas formas ritualizadas, hasta en el saludo, construyen la posibilidad 

de acción física, de ahí que el siguiente paso sea gritar, hasta terminar con un “te lo dije”, como si el agresor tuviera la razón ante tal acto, aseguró la académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Margarita Palacios Sierra.

Tenemos a esa persona violenta que la denuncia está con violencia, ¿cómo se limita ello?, con la disminución de las aseveraciones y el incremento de las preguntas. En lugar de asegurar: ¡no lo cumples!, ¡llegaste tarde!, puede preguntarse: ¿por qué no has cumplido?, ¿sucede algo por lo que has llegado tarde?, es justo lo que dijo Sócrates: “la solución es la pregunta”. 

Esto, al dictar la conferencia magistral “El marco teórico de las violencias y sus significados en la sociedad”, como parte del Diplomado sobre Prevención de la Violencia y la Criminalidad 2022 convocado por la UNAM.

Y afirmó, los hechos son palabras, más que el hecho mismo. Por ejemplo, la literatura decanta los valores de una sociedad, y un país que tiene una literatura con rasgos misóginos revela qué es lo que valora.

En su oportunidad, Pedro de la Cruz Lugardo, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Socia, y cocoordinador del Diplomado, apuntó que la prevención debe ser la ruta crítica nueva para México.

“La ciencia de la prevención como un eje de una nueva cultura de seguridad, porque a pesar de las inclemencias, de la crueldad, de la normalización en muchos sentidos de la violencia, se cree en la prevención; es decir, hay confianza, abundó. 

Por: Redacción Ddm / [email protected]

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