"Si no te robaron la contraseña, no es necesario cambiarla. Y si tienes pruebas de que sí te la robaron, probablemente la cambiarás de inmediato en lugar de esperar a que caduque para solucionar el problema", explica Aaron Margosis, programador de Microsoft, en el blog oficial de la compañía.

 

Con estas palabras llega la confirmación de que la nueva actualización del sistema operativo de Windows ya no obligará al usuario a cambiar su contraseña periódicamente.

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Margosis afirma que poner fecha de caducidad a las contraseñas es "antiguo, obsoleto y de muy poco valor", por lo que no ya no consideran necesario imponerlo.

 

Hay otro factor que influye en esta decisión de Microsoft, y es la poca capacidad que demostramos para crear contraseñas seguras.

"Las contraseñas que escogen los usuarios son, con demasiada frecuencia, fáciles de predecir", asegura Margosis.

Y añade: "Cuando se les obliga a crear contraseñas difíciles de recordar, las escriben donde otros pueden verlas. Si se les insta a cambiarlas, suelen hacer una pequeña alteración predecible a sus contraseñas existentes u olvidarse de las nuevas".